Por Domingo Hernández
En un momento de su carrera el ruso Sergey Kovalev fue uno de los boxeadores más temidos.
De hecho, no pocos llegaron a considerarlo invencible en las división de los semicompletos -175 libras-, la cual llegó a dominar prácticamente a plenitud.
No existía para ese período un boxeador capaz de poner en peligro su estabilidad como campeón.
Se recuerda, incluso, que sólo le faltaba el título mundial de ese casillero avalado por el Consejo Mundial de Boxeo -CMB-, que para esos tiempos estaba en poder del haitiano nacionalizado canadiense, Adonis Stevenson.
  No obstante, Stevenson nunca quiso enfrentarlo y se las ingenió para evitarlo, lo que imposibilitó que Kovalev se proclamara monarca absoluto.
Empero, cuando pocos lo esperaban y se creia que Kovalev dormiría «el sueño eterno» como campeón, apareció la figura del norteamericano Andre Ward.
Ward, un excampeón olímpico,  se había coronado monarca unificado de los supermedianos -168 libras- y luego de una especie de semiretiro involuntario por problemas contractuales, decidió regresar para subir de división y luego retar a Kovalev en las 175 libras.
En efecto, la primera vez que se enfrentaron Ward ganó una ajustada  y cuestionada decisión no sin antes haber sido enviado a la lona para despojar del trono de los semicompleto a Kovalev y de paso propinarle su primera derrota como profesional.
Ello ocurrió el 19 de noviembre del 2016 y en la ocasión Ward se apoderó de las fajas de la Federación Internacional de Boxeo -FIB-, Asociación Mundial de Boxeo -AMB- y Organización Mundial de Boxeo -OMB-.
En la revancha, celebrada el 17 de junio del 2017, Ward lo venció por nocaut en ocho asaltos y a partir de ahí comenzó una vida tumultuosa para Kovalev,quien cayó en depresión y se aferró a la bebida, lo cual, posteriormente, logró superar.
Reapareció poco después.Primero noqueó a su compatriota Vyacheslav Shabaraskyy, en apenas dos vueltas para ganar el trono europeo de los semipesados,  luego puso fuera de combate a otro compatriota suyo, Igor Mikhalkin en siete capítulos para recuperar el título semipesado en la versión de la OMB.
No obstante, cuando se estimaba que volvería a la senda del triunfo y a estabilizarse en la cima, surge el colombiano Elieder Alvarez.
Alvarez, un peleador joven y de gran talento, además de invicto (en ese instante tenía 23-0, con 11 nocauts- viniendo de atrás, porque estaba perdiendo la pelea, puso fuera de acción  de manera humillante a Kovalev en siete asaltos, el pasado cuatro de agosto para despojarlo de la diadema.
Esta noche, precisamente, se celebrará la revancha. El escenario lo será el Ford Center  at The Star, de Frisco, Texas.
Esta vez, Kovalev, que cuenta con casi 36 años de edad y todavía un admirable historial de 32 victorias, 28 por nocaut y tres derrotas, se juega su última carta. Es decir, está obligado a ganar, pues de lo contrario, podría concluir su carrera.
Y para lograr este propósito, tiene a su favor, mayor experiencia y superior poder de puños. Con estas virtudes deberá neutralizar la juventud, mejor boxeo, velocidad, astucia y agresividad de su rival, algo que no parece fácil, pues, Alvarez está en mejor momento y menos golpeado que el otrora temible Kovalev. En definitiva, pues, en una contienda que se anticipa violenta de principio a fin, Alvarez sale  estrechamente favorito. PARA QUE LO APRENDAS O LO RECUERDES: A propósito de Alvarez, quien para muchos es desconocido, hay que señalar que éste debutó como profesional el 28 de agosto del 2009, tras vencer por nocaut en el mismo primer asalto a Jesse Sander. !Suena la campana!!Climmp!