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Diego Sosa

Diego Sosa

Especial/Caribbean Digital

Quiero adelantarme: lo que escribiré será mi forma propia de pensar y actuar. Sé que muchas personas piensan diferente y los acepto como piensan. Como me caracteriza, sólo quiero poner mis puntos de vista para que cada uno reflexione de la manera que desee y obtenga el provecho que pueda sacarle.

Diego Sosa
Diego Sosa

A raíz de varios acontecimientos, he visto en las redes sociales cómo piensan algunas personas sobre la forma de domesticar a los que llaman sus seres queridos: Una mujer golpeada por su marido en un parque público porque la considera infiel, mientras los demás observan. Un escrito compartido por una Coach sobre cómo debemos pegarle a los hijos para que hagan lo que consideramos bueno para ellos. Un comentario en una de mis publicaciones sobre cómo someter a la obediencia con golpes a un joven con problemas de depresión que había desaparecido de su casa.

Todos los casos son diferentes, pero tienen un mismo comportamiento arraigado: debemos utilizar la fuerza física contra el más débil para que haga lo que queremos. Es una frase corta, pero muy compleja y profunda. Voy por partes.

–“Debemos”: ¿Quién nos da el derecho? No está escrito en ningún lugar y es rechazado por todos los tratados de derechos humanos. El marido que se siente cargar cuernos en su frente no “debe”, lo que él “debe” es divorciarse; eso es lo que considero que “debe”. Eligió mal y debe cargar con las consecuencias. El padre que no le ha resultado su sistema de comunicación “debe” mejorarlo; si mi hijo no hace lo que considero debe hacer, dos hemos fallado, o quizá estoy equivocado en lo que espero. No es que abandone, es que busque la mejor forma para conseguir mis objetivos. El señor que dice que al joven con problemas de depresión se le “debe” golpear para someterlo a la obediencia, también dijo que en su generación no existían ladrones, homosexuales ni delincuentes porque los criaban con golpes… tengo para decirle que la generación más corrupta nos está gobernando y nos ha criado, muchos han salido buenos, pero no por los golpes, sino a pesar de ellos. Las cárceles siempre han estado llenas de delincuentes y antes había más borrachones que ahora, entendiendo que el alcohol es una de las peores drogas que existen. Las guerras por ambición y visión obtusa del siglo pasado las hicieron esos criados a golpes.

–“Utilizar fuerza física”: Cuando no podemos con la palabra y tomamos el garrote, los débiles somos nosotros, débiles de mente. El hombre no termina de bajar de los árboles, no nos diferenciamos de los primates en nuestra inteligencia emocional. Un evento que bloquee nuestro cerebro racional y deje que el sistema límbico se apodere de la reacción nos demuestra qué tan poco evolucionados estamos con respecto a nuestros antecesores los chimpancés. Reaccionamos de la misma forma que un hombre del paleolítico o un soldado romano.

–“Contra el más débil”: ¿Por qué no le pegamos con nuestros puños al hijo de 24 años que es fisiculturista? Porque sólo usamos la fuerza contra el que no puede respondernos de la misma forma. Si la mujer tuviera una pistola en la mano nunca le tocaríamos un pelo. ¿Le pegaría a su jefe para hacerle entender una situación según usted cree? ¿Golpearíamos a un cliente para que nos compre el producto? ¿Le daríamos un puñetazo al gorila que se nos atraviesa en un camión en el tránsito? ¿Le daríamos una patada al policía que no hace su trabajo? Siempre hay personas más fuertes o con más poder que nosotros: ¿Debería pegarnos el cliente para que le demos el servicio que le prometimos? ¿Debe pegarnos el jefe cada vez que cometemos un error? ¿Debe pegarnos nuestra pareja cuando quiere que hagamos algo que ya nos dijo en repetidas ocasiones? ¿Debe pegarnos el policía cuando cometemos una infracción de tránsito?

–“Para que haga lo que queremos”:  ¿Cuántas veces nos corrigen no teniendo la razón? La razón es algo circunstancial, muchas veces nos faltan datos o somos ignorantes de alguna ciencia. Una depresión puede tener causas neurológicas y si no somos psiquiatras no podremos darle la medicación indicada. ¿Debemos pegarle al anciano que sufre de alzheimer para que recuerde tomar su pastilla? ¿Debemos golpear al impedido para que camine más rápido si ni siquiera tiene piernas? ¿Debemos someter a la obediencia con un garrote al que tiene el síndrome bipolar para que no esté eufórico?

En mi libro Migomismo, que saldrá en el mes de julio, trato a profundidad el tema de cómo conseguir lo mejor de nosotros mismos y con los demás. Mientras tanto, les dejo todas estas reflexiones e invito a nuestra sociedad a conseguir una mejor comunicación con nuestros semejantes y un mejor comportamiento individual, y es que por más que no lo queramos pensar, no somos perfectos y nunca lo seremos. Aumentar nuestra inteligencia emocional para dejar la violencia y las rabietas de lado, consiguiendo una vida realmente civilizada, con comprensión al más necesitado y al menos fuerte físicamente. Sólo quiero que nos pongamos en los pies de los otros y tratemos de conseguir lo mejor para todos.

 

FRASE DE LA SEMANA

“Golpear al más débil es fácil; Darse a entender es efectivo.”

Diego A. Sosa

Coach, Consultor, Conferencista  y Escritor

 

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