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Wilson Aracena, del periódico Hoy.
Caribbean Digital
Informó que además del periodista Ramón Antonio Salcedo Soto y el reportero gráfico Wilson Aracena, fueron heridos el locutor Martín Lanfranco y Leandro Sepúlveda, productor de un programa de radio.
SANTO DOMINGO./El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) afirmó que fueron cuatro y no dos los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación heridos durante la marcha que la Policía Nacional dispersó a tiros por orden de la minera canadiense Barrick Gold.

Wilson Aracena, del periódico Hoy.
Olivo De León, secretario general del gremio, deploró el hecho y exigió a las autoridades que se haga justicia castigando a los policías, autores materiales de los atentados, y sometiendo a los ejecutivos de la minera que les ordenaron hacerlo.
Informó que además del periodista Ramón Antonio Salcedo Soto y el reportero gráfico Wilson Aracena, fueron heridos el locutor Martín Lanfranco y Leandro Sepúlveda, productor de un programa de radio y dirigente comunitario del municipio de Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, al Nordeste de Santo Domingo.
Explicó que los trabajadores de la prensa recibieron en total 34 impactos de perdigones disparados por agentes policiales contra una multitud que marchaba pacíficamente, este jueves 27 de septiembre, hacia las instalaciones de la minera Barrick Gold en demanda de  empleos para los residentes en la zona y de que el Estado revise el contrato que concede la explotación minera a la empresa extranjera.
Precisó que Soto, quien recibió 18 de los 34 perdigonazos que impactaron a los periodistas, trabaja como corresponsal del periódico Hoy y El Nacional en Cotuí, y es el secretario general de la seccional del Colegio Dominicano de Periodistas en esa provincia.
En tanto que Wilson Aracena, fotorreportero en Santiago de los Caballeros del periódico Hoy, y quien cubría la  actividad, fue herido de tres perdigonazos en el cuello, el brazo derecho y la espalda.
Leandro Sepúlveda, productor de un programa de radio, fue herido de 9 perdigonazos, y Martín Lanfranco, de cuatro.
De León dijo que ninguno de los impactos implicó lesiones graves entre los comunicadores sociales, aunque Salcedo Soto mantiene perdigones incrustados sobre un ojo, el abdomen, la espalda, el cuello y otras partes del cuerpo.
“El SNTP condena categóricamente este atentado contra la vida de cuatro comunicadores sociales y de alrededor de 40 personas más que resultaron heridas a causa de las acciones de policías asesinos que siguieron las órdenes de ejecutivos de la Barrtick Gold para que reprimieran al pueblo del que ellos proceden”, expresó.
Se preguntó a dónde irán a vivir estos agentes policiales cuando salgan de esa institución, pues no podrán volver a los barrios y villas, a los sectores populares donde nacieron y crecieron después de maltratar, atropellar, intentar matar a sangre fría a su propia gente.
Olivo De León sostuvo que el único delito de las personas que marchaban hacia las instalaciones de la minera fue el de exigir trabajo a una empresa a la que los nuevos Guacanagarixs de la República Dominicana le regalaron el país para que se lleven toda su riqueza minera a cambio de dejar todo el territorio nacional convertido en desierto, sin flora y sin fauna, sin agua, contaminado, sin posibilidad de cultivar la tierra….sin vida.
Pero los ejecutivos de esa empresa no podían permitir que gente tan humilde “pisara su territorio” y ordenó a un contingente de policías pagados por los mismos que marchaban, armados por los que marchaban, uniformados por los machaban, disparar a mansalva en su contra, barrer con todo el que se revelara para que aprendan la lección y no lo vuelvan a intentar.
Total eso no es nuevo. Ya lo han hecho otras veces. Han usado esa misma policía para despojar a varios campesinos de sus tierras para explotar el oro, la plata, el cobro, el zinc y otros metales, ante la mirada cómplice de las autoridades.
Reiteró su llamado al procurador general de la República, doctor Francisco Domínguez Brito y al feje de la Policía Nacional, mayor general José A Polanco Gómez, para que las medidas contra los responsables de estos hechos bochornosos no se quede en un simple traslado de un coronel a otro pueblo, sino que dispongan una investigación del caso y sometan a la justicia a los responsables.

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