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Eugenio Taveras.

Eugenio Taveras

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana.– Los contribuyentes que acudieron el día 20 de enero de 2011 a pagar el ITBIS correspondiente a diciembre 2010 y otros impuestos se encontraron con la desagradable sorpresa de que el sistema bancario para la DGII estaba bloqueado y no pudieron, estos corderitos, realizar dicho pagos.

Eugenio Taveras.

Esta situación no es normal, sin embargo, trae conjeturas, si partimos de la necesidad financiera que presenta el gobierno, lo que me lleva a hacer un análisis sencillo, por dos situaciones que pueden definir dicho contratiempo.

Primero, el gobierno lo hizo adrede para que los contribuyentes paguen al día siguiente el 11.73% del valor que debieron pagar el día anterior y de esa manera aumentar las recaudaciones por la miseria que está atravesando todo el sistema financiero nacional.

Segundo, hubo un verdadero problema en el sistema informático de conexión de los bancos con la renta y se le tornó imposible resolver el problema a tiempo para que los deudores de impuestos pudiesen cumplir con su compromiso.

Si mi presunción se centra en la primera cláusula, el único calificativo conque puedo bautizar tal adefesio es: robo; lo que significa que estamos ante una monstruosa verdad que todos estamos soslayando y que a todos nos va a coger la noche asando batatas en espera de que las cosas cambien.

Todo, absolutamente, todo, en este triste país está manga por hombro; mi pobre país, con una economía blindada y la cual está inmune de cualquier depredador extranjero, porque claro, los depredadores los tenemos a granel aquí, y no hay que ir a buscarlos a ninguna parte.

Si la razón fue la segunda cláusula, esos contribuyentes esperan que hoy la DGII sea responsable y libre a los contribuyentes de los odiosos recargos e intereses que conlleva pasar del 20 a la doce de la noche a la 12 y un minutos del 21, cuando el sistema cambia todos los parámetros de deudas pendientes.

Las críticas andan hoy, hasta en boca de perros, buscando una razón por la cual, precisamente ayer, los deudores del Estado en materia de impuestos no pudieron realizar los pagos que correspondían, dineros que en la mayoría de los casos buscan de donde no hay para cumplir con la obligación y, muchos, dada la precariedad por la que pasa el país, (menos para el presidente Dr. Leonel Fernández Reyna, porque su mente vive estacionaria en EEUU, Taiwan, Japón, Alemania, entre otros) debieron escarbar debajo del escritorio, la almohada, la tierra y en cualquier hoyo que su lucidez pudo detectar con el fin de no caer en desgracia con ese monstruo recaudador de dinero para fines insospechables, porque, lamentablemente, y duele decirlo de forma tan cruda, el pueblo no goza, hace varias décadas, de las dádivas que sus ciudadanos pagan con tanto sacrificio.

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