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Servicios/Caribbean Digital

Las comunidades enclavadas en el territorio de incidencia de Babrrik Gold (y CORMIDOM), compuesta por los Municipios de Fantino, Villa la Mata, Cotuí, Maimón, Piedra Blanca, Cevicos, Bonao y otras tantas comunidades, con todas sus demarcaciones geográficas, (Distritos, Parajes, Secciones), han sufrido el azote de grandes calamidades ambientales deducidas de la depredación minera que ha venido afectando la zona durante muchos años.

Pero como los tiempos cambian, los sufrimientos siguen siendo igualmente desastrosos pero los beneficios generados se están canalizando hacia el sector público y no únicamente al privado o de carácter individual.

Este encausamiento de los beneficios hacia el sector público municipal, (entiéndase Ayuntamientos), es una oportunidad única en la historia, jamás se había visto y es probable que tampoco se vuelva a ver en lo porvenir, y como las oportunidades son calvas y debemos agarrarla por las greñas, es lógico que las autoridades municipales tienen la misión histórica, ineludible, única e improrrogable de sembrar para el futuro.

Nuestras comunidades tienen muchas necesidades, eso es cierto, pero destinar TODOS los fondos a reparar calles, a dar una ayuda humanitaria a familias desposeídas, construir parques, mataderos, mercados; contribuir con algunas Iglesias cristianas, (cosa que está de moda como mecanismo de corrupción), asignarles fondos a Juntas de Vecinos, a clubes de amas de casas, a asociaciones campesinas, y otros entes vivos de las comunidades, (que también es corrupción), podría generar votos para el partido de gobierno municipal o nacional, pero a la larga, no es sino sembrar gramas o yerbas, cuya vida útil es cuestión de días o meses, y a lo máximo pocos años.

La sentencia bíblica más preciada que podrían asumir las autoridades municipales, la que por siglos ha sido estandarte de valor, responsabilidad, moral, ética, amor al prójimo y desprendimiento del “yo”, para asumir el “nosotros”, es aquella que dice: “por sus frutos los conoceréis”.

Todas las autoridades que dirigen los destinos de las comunidades enmarcada en la zona periférica o de incidencia de la Barrick Gold y a CORMIDOM, deberían pretender que la historia los juzgue y los absuelva y que las futuras generaciones los conozcan por sus frutos. Antes que gastar los dineros que ya están proporcionando estas empresas mineras, deberían invertirlos. Lo gastarían arreglando calles, aceras y contenes, donándolos a entidades o grupos sociales. Pero lo invertirían en medios reproductivos.

¿Cuántos Centros de formación técnica tienen estos Municipios? ¿Cuántos jóvenes terminan un bachillerato técnico apropiado? ¿Cuántos jóvenes antes de ir a la Universidad tienen asegurada una carrera técnica? ¿Cuántos jóvenes al verse imposibilitados económicamente de continuar estudios universitarios tienen capacidad técnica operacional para desenvolverse en la vida laboral?

¿Cual es la proporción de jóvenes talentosos que pueden mirar hacia el futuro, con confianza y seguridad? Y ¿Cuántos de estos jóvenes tienen asegurada su carrera artística o intelectual?

¿Cuántos talleres de aprendizaje y cuantos centros de producción técnicas comunitarias hay en estos Municipios?

¿Qué porciento de beneficios están generando los fondos que ya han llegado a los Municipios con motivos de inversión de capital?

Estas y otras interrogantes pueden ser hechas y cuyas respuestas pueden presentar un cronometro o parámetro de cómo anda la situación en cada uno de los Municipios de incidencia de Barrick y CORMIDOM. Y una respuesta saludable, daría claramente una idea de hacia dónde se debería encaminar esa única oportunidad que se ha presentado en la historia municipal del área geográfica indicada.

Señores autoridades, recuerden que “quien gasta lo que tiene a pedir se queda, y quien lo invierte, siembra para el futuro”, que la historia no los disuelva, que la historia los juzgue y los absuelva y que sean conocidos por sus frutos.

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