Compartir
En República Dominicana pocos pagan las consecuencias por los actos de corrupción. Imagen ilustrada. Archivo.

José Alfredo Espinal

Caribbean Digital

SANTIAGO, RD.- Cuando el caso de los sobornos de Odebrecht explotó en la República Dominicana hubo muchas personas que se asombraron por los nombres que aparecieron en las primeras listas que de manera no oficial ya circulaban en los pasillos.

Al conocerse los nombres de los únicos implicados que por el momento aparecen en la corrupción de Odebrecht, según el Ministerio Público,  una parte importante de  la población ha visto con sorpresa y suspicacia el hecho de que importantes figuras de la vida política y empresarial no aparecen el listado oficial.

Incluso, el sentir de muchos ciudadanos es que los que están afuera son más de los que recibieron medidas de coerción.

Ha sorprendido fundamentalmente que las empresas dominicanas contraparte de Odebrecht en el país hayan salido ilesas de todo este acontecer corruptivo.

Se parecen a Pilato, es decir, permiten la condena de inocentes y presuntos ciudadanos íntegros, para después lavarse las manos, creyendo que el pueblo no se ha dado cuenta que son tan culpables como los que guardan prisión.

Pero en un país donde el poder político y económico empresarial, más la gente de grandes apellidos están blindadas, es difícil que la población pueda disfrutar de una justicia equilibrada.

Más tarde que nunca tendrán que responder, afirmaba hace poco el obispo emérito de Santiago.

Yo también creo lo mismo.

 

 

No hay comentarios