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Ordenan restituir a los cronistas sancionados por Acroarte.

Caribbean Digital

A continuación el documento emitido por el periodista Ricardo Rodríguez Rosa, miembro del Tribunal de Disciplina de Acroarte.

Marilyn:

En tu columna de este martes 22 de mayo, publicada en el periódico La Información, te refieres a las medidas adoptadas por el Tribunal Disciplinario de Acroarte, institución a la que no solo perteneces, sino que eres miembro de su Comité Ejecutivo.

Los cronistas sancionados por Acroarte.
Los cronistas sancionados por Acroarte.

Haces referencia a las decisiones disciplinarias adoptadas contra Joseph Cáceres, Juan Carlos Jiménez, Joseph Tavárez, Robert Sánchez y Aridio Castillo, unos suspendidos y otros expulsados por transgredir nuestros estatutos y el Código de Ética.

Me permito transcribir tres de los párrafos de dicha columna, para más adelante analizarlos:

“El comité disciplinario que preside la comunicadora Wanda Sánchez luego de recibir varios expedientes con faltas de los periodistas Joseph Cáceres, Juan Carlos Jiménez, Joseph Tavárez, Robert Sánchez y Aridio Castillo decidió tomar medidas drásticas y un tanto apresuradas con suspensiones y expulsiones que pudieron evitarse”.

“A nuestro entender pudo manejarse de una forma diferente a través del diálogo con los implicados, donde estos tuvieran la oportunidad de ser oídos y argumentar una defensa en su favor o quizás una disculpa pública que pudiera retroceder las medidas que se tomaron”.

“Siempre hemos sido promotores de la libertad de expresión y el derecho que le asiste a cada ser humano de manifestar lo que siente, por lo que no compartimos el hecho de estas sanciones a los compañeros de ACROARTE”.

Sobre el primer párrafo, coincido contigo cuando estableces que las suspensiones y expulsiones pudieron evitarse. Bastaba con que los inculpados no cometieran las violaciones que se les imputaron y así no hubiera existido la necesidad de tomar dichas medidas.

Por ejemplo, Aridio Castillo, uno de los expulsados, dijo en el programa de televisión donde labora lo siguiente, refiriéndose a Samir Saba, miembro del Comité Ejecutivo de Acroarte: “Todo el mundo sabe cuál es la debilidad sexual de Samir Saba: Los hombres. No es un secreto que a Samir Saba le gustan los chicos y él desciende de una familia de homosexuales, porque un tío es homosexual”.

Querida Marilyn, si públicamente un miembro de Acroarte dijera que eres lesbiana y que desciendes de una familia de homosexuales y lesbianas ¿lo aceptarías sin protestar o, por el contrario, reclamarías pruebas al respecto?

El Código de Ética del Periodista, porque el que se rige Acroarte, en su artículo 46, del Capítulo Séptimo, letra K, considera como un acto violatorio a la ética profesional “inmiscuirse en la vida íntima de las personas, salvo en caso de que se violente el orden público o se trate de hechos noticiosos de interés”.

Estimada Marilyn, supongamos que eres presidente de Acroarte y un miembro dice públicamente en más de una ocasión que la institución es conducida por un cartel mafioso ¿cómo reaccionarías?

Marilyn, si de ti un miembro dice que el dinero cobrado por el presidente de Acroarte por concepto de relaciones públicas ha degenerado incluso en la compra de apartamentos ¿lo aceptarías aunque no se presenten las pruebas sobre el particular?

Marilyn, si un miembro dice que a Eddy Herrera se le otorgaron cinco nominaciones para los pasados premios Soberano porque fue de los que pagó la fiesta de Acroarte de diciembre pasado, con una cifra bien alta de dinero ¿te quedarías como si tal cosa?

De esas aseveraciones se hicieron eco Juan Carlos Jiménez y Joseph Tavárez, mientras que Robert Sánchez  (el único que asistió ante el Tribunal Disciplinario) admitió que hizo acusaciones contra el presidente de Acroarte, sin presentar las pruebas.

Joseph Cáceres solo fue a las oficinas de Acroarte la última de las tres fechas en que fue citado, para depositar una carta donde, entre otras cosas, solicitaba que se pospusieran los interrogatorios para después de las elecciones del gremio, que serán en junio, admitiendo claramente con ese pedido que ciertamente fueron citados.

Nuestro deber como Tribunal Disciplinario era citarlos, no a salir metralletas en manos a buscarlos y obligarlos a que atendieran nuestros requerimientos, por lo que considero inconsecuente lo que dices, en el sentido de que se les debió brindar la oportunidad “donde estos tuvieran la oportunidad de ser oídos y argumentar una defensa en su favor o quizás una disculpa pública que pudiera retroceder las medidas que se tomaron”.

Ellos fueron juzgados y condenados por violar el artículo 46 en sus letras D,  que castiga la desinformación premeditada y la difusión de rumores tendenciosos; la letra G, referente a la difamación e injuria; la K, que mencioné anteriormente y la L, que habla de la violación a los estatutos y reglamentos de Acroarte.

No es verdad que fueron citados por el Tribunal Disciplinario por las consideraciones que emitieron sobre los premios y el reclamo de que se informe el movimiento económico de Acroarte. No es asunto de retaliación, es que debieron presentar las pruebas de las cosas que dijeron.

Atentamente,

 

Ricardo Rodríguez Rosa

Miembro del Tribunal Disciplinario

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