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Ingeniero Guillermo Caram. Archivo.

Guillermo Caram

Especial/Caribbean Digital

SANTO DOMINGO./ No es al Presidente Mejía a quien le corresponde responder al discurso  que pronunciara el Presidente Fernández recientemente ante la Asamblea Nacional, sino a los reformistas de corazón, partiendo del hecho que al finalizar el mismo citó una serie de dominicanos regidos por el sentimiento patriótico omitiendo, deliberadamente o no, el de Joaquín Balaguer.

Ingeniero Guillermo Caram. Archivo.

(Lo que es materia de respuesta por parte de quienes no siguen el credo reformista ya han  manifestado su desaprobación al discurso: desde una ciudadanía que no mostró interés por escucharlo hasta por las declaraciones públicas como las externadas por el empresariado, profesionales de la economía y la comunicación, etc. La rápida salida del discurso del debate público constituye de por si un reflejo de la poca consideración que el mismo ha concitado. No hay pues necesidad de mas respuesta al contenido del discurso, ni mejor respuesta que sepultarlo del debate  público; salvo a lo atinente el desquicio que evidenciamos en la presente declaración)

Calificamos el discurso de desquiciado, no por haber recurrido la expresión del Hamlet de Shakespeare, desarrollada en Dinamarca al parecer escenario frecuente de tragedias danesas desde aquel asesinato de su príncipe hasta las especulaciones financieras del mundo de hoy; sino por las razones descritas a continuación ateniéndonos a la definición de la palabra: “sacar una cosa de su curso normal, exagerarla o darle más importancia de la que realmente tiene”.

1.    El discurso ante la Asamblea Nacional debió ser, por mandato constitucional, un discurso de rendición de cuentas del pasado año como estadista gobernante de todos los dominicanos, lo cual no se hizo,  si no que fue sacado de su curso normal para pronunciar un discurso como presidente de aquella parte del pueblo dominicano vinculado al PLD.

2.    Para exagerar y darle mas importancia a los aspectos partidarios, el Presidente comparó deliberada su presente período de gestión con el período precedente: comparó períodos mediatos no rindió cuenta  del año precedente.  Y lo hizo con una maliciosa habilidad escogiendo períodos y tomando datos que le favorecieran. Si hubiera tomado otros períodos y otros datos,  no hubiera podido justificar su satisfacción que mostró como gobernante. Si hubiera comparado, por ejemplo, con el  último año de gestión reformista en lugar del 2004, tomando los criterios y datos proporcionados por el Presidente Fernández, se hubiera concluido que a pesar que la economía dominicana es tres veces superior hoy a la de 1996, no ha habido mejoría social significativa para toda la población según demuestran los respectivos Informes sobre Desarrollo Humano que anualmente elabora el PNUD: estamos socialmente estamos socialmente igual que hace 16 años o, en el mejor de los casos con poquísima mejoría social, desproporcionada con la evolución de la economía.

3.    Ese estancamiento social repercute no solo en los Indicadores de Desarrollo Humano susceptible de medición sino en lo que atañe a todo el ordenamiento y seguridad de nuestra sociedad.  La inseguridad creada por la delincuencia ha pasado a ser consustancial con la vida diaria. El desorden se reflejó hasta en el caos y carencia de solemnidad que predominó en la celebración misma de la Asamblea, cuyo presidente tuvo que recurrir frecuentemente a malletazos a pesar de los acicateos del invitado principal al insinuar respuestas coreadas a inquisiciones mientras pronunciaba su discurso

4.    Otra manifestación del desquicio lo constituyó la omisión del cumplimiento pleno de las disposiciones del Art. 114 de la constitución que obliga al Presidente, además de “rendir cuentas de la administración presupuestaria… del año anterior…” acompañarlo“… de un mensaje explicativo  las proyecciones macroeconómicas y fiscales, los resultados económicos, financieros y sociales esperados. El Presidente no rindió cuenta de los resultados presupuestarios del pasado año, de su déficits situado nueva vez por encima de los 50 000 millones de RD$, ni explicó las proyecciones ni los resultados que esperados para los 8 meses del año que gobernará ni le trazó un mensaje a su sucesor en relación a la calamitosa situación del pago de una enorme deuda pública que habrá de consumir cerca de la mitad de las recaudaciones.

5.    Esta disposición constitucional revestía especial obligación ante la delicada situación fiscal y los crecientes déficits internos y externos que afectan la nación en medio de la crisis internacional que nos amenaza; y obligará al  gobierno que surja de las próximas elecciones a prepararse para cuando se abra la caja de pandora que ojalá no sea similar a otras naciones como el caso de Grecia a punto de quiebra por los excesivos gastos y endeudamientos.

6.    Escuchar las predicciones del gobernante de turno sobre éstos temas hubiera constituido un elemento responsable de preparación para el nuevo gobierno que tomará posesión el próximo 16 de agosto y para el presente debate electoral. Y hubiera sido juicioso que comparara los niveles de déficits y endeudamiento durante éste año, su período de gobierno en relación al gobierno precedente, al de él mismo durante el período 1996-2000 y por supuesto, con el 1996 cuando se recibió el gobierno del PRSC.

7.    El gobernante volvió a desquiciar su discurso al justificar su elevada política de endeudamiento en el % de la deuda con relación al PBI pero ignorando la capacidad de pago en función de las recaudaciones. Volvió a basarse en las agencias calificadoras de riesgos cómplices de la crisis económica mundial para seguir autoapreciándose  sobre las calificaciones internacionales del país. Volvió a rebatir las criticas de los que objetamos ésta vorágine de endeudamiento olvidando que lo importante no es tan  saber como estamos si no hacia donde vamos, para no llegar a donde han llegado otras naciones que implementaron la misma política expansiva del gasto que él implementa aquí como es el caso de Grecia y España. Volvió a manifestar su cortesanía internacional en sus relaciones con un FMI que tampoco previó la crisis como debía, aunque se rodeó de un aura nacionalista y populista para excusar sus omisiones y faltas en las revisiones de los acuerdos con éste organismo.

8. En cuanto a las proyecciones citadas en el Art. 114 de la constitución, llama la atención la referencia hecho por el Presidente, al mencionar la END, su esperanza difiriendo la prosperidad de la nación para el 2030, es decir dentro de 18 años.

9.    Otro desquicio observado en el discurso es cuando reconoció que sus ejecutorias pueden reflejar una ilusión dominicana que comparó con el sueño americano. Esto la manifestó principalmente al creer que el país se ha institucionalizado por las modernas leyes que se han adoptado, aun cuando la mayoría de no se están cumpliendo como lo demuestran algunas de las expresamente vinculadas con lo expuesto en el discurso. Citó varias leyes en este sentido muchas de ellas como las de información pública, declaración de bienes, de administración financiera y la propia constitución; olvidando que tan pronto ésta última fue aprobada se intentó darle una interpretación caprichosa en lo atinente a la relección presidencial.  Veamos específicamente dos casos citados en el discurso que demuestra que una cosa son las leyes y otras las realidades:

  • Sobre los contratos eléctricos: El Presidente justificó que no había podido mejorar el servicio eléctrico por los contratos de Madrid, olvidando que la 340 – 06 sobre compras de bienes y servicios gubernamentales por él promulgada dio un plazo de un año para que todos los contratos suscritos con el gobierno tendrían que adaptarse a sus disposiciones. Hoy, cinco años después de ese plazo, su gobierno no ha cumplido ésta disposición
  • Exaltó la constitucionalización del recurso de amparo en momentos en que precisamente el TSE acaba de rechazar una acción elevada por reformistas argumentando que dicho recurso solo puede incoarse contra funcionarios de la administración pública y no contra particulares, cuando la constitución y la ley que crea el tribunal Constitucional consagra ésta posibilidad.

10.Ciertamente el gobierno ha ejecutado muchas obras en los principales centros urbanos – políticos del país y sobre los cuales cita datos de sus elevadas inversiones que no necesariamente significan traducción en  obras. Al respecto y dados precisamente estos elevados montos, debió rendir cuenta sobre su calidad de las obras (recordemos obras inauguradas prontamente deterioradas como la sanitaria en La Ciénega) Costo ( parqueos de la UASD y el edificio de Bellas Artes) Finalidad (el traslado de los tapones mediante túneles en lugar de una solución integral del tránsito).

11.Otra evidencia de desquicio lo constituyó el exaltar y testimoniar losDISTINTOS TIEMPOS HISTÓRICOS introducido al debate político por Haya de la Torre, que es lo  mismo que decir la coexistencia de dos mundos dentro de nuestras sociedades. En lugar de propiciar la armonización vertical de la estratificación vigente reflejó convicción de consagrarla rigurosamente.  Ejemplo de ello fue el predominio de mediciones económicas a través de supermercados y grandes tiendas al tiempo que admitió que los “colmados han pasado a ser clientes fijos del gobierno”. Esta economía de supermercado y electrodomésticos compatibles con el referente extranjero que predomina en la mentalidad presidencial contrasta a su vez con la informalidad de otro segmento de la sociedad que va tomando peligroso cuerpo de segmentación sin que se visualice indicios de  registrarse e integrarse. Todo parece conducir a la aceptación normal de  tres economías paralelas: la de los supermercados y tiendas, la informal y la dependiente del gobierno encaminándonos hacia peligroso proceso de estatización sigilosa

12.Una derivación de los mundos diferentes que coexisten dentro de la sociedad dominicana se expresa en la ambivalencia del gobernante. Mientras se autoregocija eufóricamente del triunfo internacional en lo referente a la especulación financiera, su gobierno la fomenta internamente al adquirir recursos para cubrir sus elevados déficits mediante atractiva tasa de interés del 17% que no pueden pagar las inversiones agropecuarias e industriales. Y mientras ese mismo gobierno  paga el 17% para financiarse presta al 10% para financiar vehículos. Es decir, presta barato y paga caro, estimulando con ello la especulación doméstica que critica en el exterior.

Con su discurso como líder del PLD el Presidente azuzó el clima de confrontación prexistente, siempre acentuable por el proceso electoral, en lugar de aprovechar la oportunidad para asumir el rol de arbitraje y armonizador que le hubiera lucido como Jefe de Estado saliente.  La grave situación fiscal, financiera y económica demanda un estado de ánimo proclive a la concertación entre fuerzas partidarias para sustentar políticamente los profundos correctivos que habrá de tomar a partir de agosto del presente año. Este azuzamiento es incluso contrario a la “tolerancia”  a la que recurrió en su discurso.

Al respecto propicia es la ocasión para recordar que el Presidente Balaguer concluía frecuentemente su discurso de rendición de cuentas durante los gobiernos  del PRSC con una invocación a la Patria y a sus Padres; y una invitación a sus líderes a integrarse a la tarea para su engrandecimiento.
No asumir ésta actitud en los presentes momentos de crisis mundial amenazante de supervivencia de naciones es lo que verdaderamente se haría acreedor de la admonición del fundador de la República citada por el Presidente de la Republica en su discurso de marras sobre el apoderamiento por parte de “hombres sin juicio y sin corazón” que afectará la salud de la Patria.

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