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José Alfredo Espinal

joseespinal.hoy@gmail.com

SANTIAGO, RD.- Un año nuevo siempre trae consigo esperanzas de mejoras. La gente asume nuevos proyectos y anhela resultados positivos y las comunidades buscan desarrollarse por medio de las gestiones de sus representantes.

Cada año viene cargado también de dificultades y retos que deben ser enfrentados por quienes nos gobiernan, de aquellos que nos representan a nivel del Congreso y en los municipios. No obstante, cada ciudadano tiene el compromiso y el deber de contribuir al bienestar de nuestro pueblo.

Los que visitan y residen en nuestro país de manera temporal y permanente también tienen el deber de hacer lo correcto por fortalecer el sistema democrático que les permite convivir con los dominicanos.

Para el 2019 mucha gente tiene metas diversas. Unos quieren graduarse, conseguir un empleo, comprar una vivienda y casarse. Otros harán esfuerzos por comprar un automóvil, viajar al exterior del país o emprender un negocio.

Todos esos planes son anhelados por muchos hombres y mujeres de buena voluntad. Pero ninguno de ellos podrá ser posible realizarlos si al país y a su gente no se les garantiza seguridad ciudadana, empleos y mejoras en los servicios de salud pública, agua potable y electricidad.

Se supone que las autoridades luchan por mejorar la calidad de vida de los dominicanos, porque es un deber de cada funcionario, comenzando por el Presidente de la República.

A nuestro juicio, el mejor año no es aquel en el que el país haya crecido más económicamente, sino aquel en el que se pierdan menos vidas por asuntos de drogas, criminalidad y feminicidios.

Ojalá nuestras autoridades, los sectores económicos de poder y el poder detrás del trono de la sociedad civil, junto a los ciudadanos de buena voluntad, unifiquen esfuerzos por el bienestar de nuestra sociedad.

De nuestra parte, sin temores ni rodeos, albergamos las esperanzas firmemente en que Dios nos seguirá protegiendo, como siempre lo hace, sin prejuicios ni discriminaciones.

Sigamos adelante, que después de Dios, todo dependerá del compromiso que cada ciudadano asuma por su país.

Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo

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