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Marien Aristy Capitán

Marien Aristy Capitán

Sus palabras cayeron como brasa ardiente. Algunos, muy pocos, no han querido entenderla porque sería terrible -y muy duro- pensar que sus advertencias podrían ser una suerte de premonición: ¿y si el Ministerio Público no presenta mucho más que el expediente con el que solicitó las medidas de coerción a los acusados en el caso de Odebrecht? ¿Se caería entonces la acusación y sucedería lo de siempre? ¿Estaríamos frente a un nuevo Díaz Rúa, un Félix Bautista, un Oisoe… de esos que nos han dejado con el sabor amargo de lo que no ha querido hacer la justicia?
La sola idea de pensarlo obliga a las autoridades a revisarse. Si bien es cierto que no sabemos con qué cartas jugará el Ministerio Público porque aún no ha presentado acusación formal, la advertencia de la magistrada Miriam Germán en torno a la debilidad probatoria para sustentar la acusación en el juicio de fondo debe ser el punto de partida para reforzar el expediente y lograr que se haga justicia.
Sin ánimos de acusar a nadie porque todos son inocentes hasta que se pruebe lo contrario, sería bueno que la Procuraduría General de la República haga todo lo que esté en sus manos para que el caso de Odebrecht no sea como otros: la República Dominicana necesita que se comience a castigar la corrupción.
Los ciudadanos estamos hartos. Nos hemos cansado de ver cómo tantas fortunas crecen al amparo de esa impunidad que motiva a sustraer muchos recursos como única garantía de ser, al final del camino, intocable. ¿Seguiremos diciéndole a nuestros hijos que esa es la forma de ascender? Ya basta. Por eso, además, hay que caminar el próximo domingo.

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