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SANTO DOMINGO./ La organización no gubernamental Profamilia presentó la noche de este miércoles el libro La interrupción del embarazo: análisis constitucional para el debate, del abogado constitucionalista Cristóbal Rodríguez Gómez.

La actividad se llevó a cabo en el  auditorio dela Suprema Cortede Justicia.

La publicación forma parte proyecto “Impulsando el Ejercicio de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos”  coordinado por Profamilia en sociedad con el Centro de Estudios de Género (CEG) de Intec,la Sociedad Dominicanade Obstetricia y Ginecología (SDOG) y el Núcleo de Apoyo dela Mujer(NAM) de Santiago, con el apoyo financiero dela Unión Europea.

En su presentación, el abogado constitucionalista dijo que la interrupción voluntaria del embarazo se enmarca dentro de los derechos sexuales y derechos reproductivos asumidos por el Sistema de Naciones Unidas definidos como los derechos de las mujeres y hombres a tener control respecto de su sexualidad, a decidir libre y responsablemente sin verse sujetos a la coerción, la discriminación y la violencia.

De acuerdo con Rodríguez, el artículo 37 (antiguo art. 30) dela Constitución, no impide la despenalización de la interrupción del embarazo en el Código Penal: “Todo  lo contrario, con la entrada en vigencia dela Constituciónde 2010, los tratados internacionales sobre derechos humanos forman parte automáticamente del bloque de constitucionalidad, lo que quiere decir que el Estado dominicano está en la obligación de hacer cumplir los derechos de las mujeres, adecuando su marco legislativo”.

Para el constitucionalista,  si bien el artículo 37 dela Constituciónestablece que “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”,  entender este texto en el sentido de que establece una prohibición absoluta del aborto “es una disposición que pasa por alto cuando un embarazo pone en peligro la vida de la mujer, la gestación producto de una violación, incesto y malformaciones congénitas, principales causales reconocidas a nivel mundial para la interrupción del embarazo”.

En este punto, al abogado consideró que el Estado no debe imponer con carácter de obligatoriedad la opción que considera correcta, basándose en un planteamiento ético-moral y no jurídico cuando su deber es ser neutral en asuntos morales.

Además del Estado, Cristóbal Rodríguez se refirió al rol profesional del médico o médica que tiene que decidir entre salvar la vida plena de la mujer o el proyecto de vida del embrión o del feto. “Obligar a un profesional de la medicina, como pretenden algunos, a sacrificar a la madre para salvar el feto cuando la continuación del embarazo entraña riesgos de vida para aquella, constituye

 

una intromisión directa en el ámbito de los supuestos éticos que informan la conciencia profesional del galeno”, señaló.

El  doctor  Rodríguez reconoció la facultad constitucional de quienes legislan para establecer límites al ejercicio de los derechos, pero también para asegurarlos basándose en preceptos como el principio de razonabilidad, el respeto del contenido esencial de los derechos y el principio de proporcionalidad, los cuales actúan como garantías normativas de los derechos y que también deben ser tomados en consideración por legisladores y legisladoras en cumplimiento de la indicada facultad y para proteger los derechos de las mujeres.

En las palabras de cierre, la abogada y coordinadora del proyecto, Susi Pola, hizo un llamado a las y los congresistas a poner el país a la altura de los derechos humanos, aprobando la modificación del Código Penal donde se contemple la despenalización de la suspensión del embarazo cuando la vida de la mujer esté en peligro, por violación e incesto.

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