La primera dama, Cándida Montilla de Medina, pronuncia palabras centrales del acto.

José Alfredo Espinal

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SANTIAGO.- La primera dama de la República, Cándida Montilla de Medina, inauguró la primera Sala de Lactancia Materna “Loly Abreu”, en el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID), Santiago, donde abogó porque en el país se trabaje para superar el bajo porcentaje de lactancia.

“Desde el Despacho de la Primera Dama, y a través del componente, por un comienzo positivo, del Programa Inteligentes, trabajamos sin descanso para lograr que la lactancia materna sea una opción consciente y satisfactoria”, expresó.

Dijo que la leche materna no es solo el mejor antídoto contra las enfermedades de la primera infancia, sino también una fuente de seguridad emocional para el lactante. “Amamantar es uno de los más bellos actos de amor hacia nuestros hijos”, manifestó.

Al tiempo de hacer el llamado a la conciencia sobre la importancia de amamantar a los recién nacidos, Montilla de Medina sostuvo que se debe promover la apertura de salas de lactancia en los sectores público y privado que faciliten esa imprescindible tarea maternal.

La bendición del acto  estuvo a cargo del obispo emérito de esta ciudad, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio. El religioso dijo que la lactancia materna es muy importante en el desarrollo de los niños física y emocionalmente.

La Sala de Lactancia Materna “Loly Abreu” cuenta con el apadrinamiento del Club Rotario Santiago Monumental. El presidente electo de Rotary International, Pedro Vargas, resaltó la importancia de este centro  para la salud materna infantil y prevención de las enfermedades.

Al acto asistió la gobernadora provincial Aura Toribio, la vicealcaldesa, Esmeraldina Vargas, el presidente del Fondo Patrimonial de las Empresas Reformadas (FONPER), Fernando Rosa, el director del CAID Santiago, doctor Guillermo Ángeles y el empresario Arquímedes Cabrera.

Pide trabajar machismo contra feminicidios

Al ser cuestionada sobre los casos de feminicidios que se registran en esta ciudad y otras partes del país, Cándida Montilla de Medina, dijo que es necesario trabajar el carácter machista del hombre dominicano y en los valores familiares.

Asimismo, afirmó que la mujer dominicana debe de empoderarse y educarse, trabajando en los hogares y en la formación de los padres y los hermanos.

“Creo que la formación espiritual sirve de protección para este tipo de situación”, expresó Montilla de Medina.