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Osiris De León, Johana Benoit, Teresa Espinal y Ervin Vargas, durante el acto celebrado en Tetté Club, de Santiago.

 

Servicios/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana./ El ingeniero geólogo Osiris de León, precandidato presidencial por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC),  dijo que es urgente cambiar la forma de hacer política en la sociedad dominicana, porque las campañas políticas de los últimos años han estado caracterizadas por la ausencia de propuestas coincidentes con las prioridades del pueblo dominicano, y han estado matizadas por la compra de votos, la compra de conciencia y por un proceso de descalificación entre los mismos candidatos.

Osiris De León, Johana Benoit, Teresa Espinal y Ervin Vargas, durante el acto celebrado en Tetté Club, de Santiago.

De León es de opinión de que ante la ausencia de propuestas válidas orientadas hacia la solución de los problemas de la nación, el dinero se ha convertido en el principal criterio para la elección de los candidatos que han de representar a los diferentes partidos políticos y en el instrumento de promoción de los diferentes candidatos a puestos públicos, ya sea en las elecciones nacionales, o en las elecciones congresuales y municipales.

Afirmó que esa situación es muy preocupante, porque la gente ya se pregunta de dónde sale tanto dinero para un clientelismo que no le interesa al 50% de la gente.

El precandidato presidencial por el PRSC dijo que en algunos partidos se prefiere a candidatos que tengan los bolsillos llenos de dinero, sin importar que muchas veces ese dinero provenga de la corrupción administrativa, o se invierte mucho dinero para luego recuperarlo con creces mediante la multiplicación de la corrupción administrativa.

Entiende que esa práctica es perjudicial para la sociedad del presente y para la sociedad del futuro, porque ese estilo fomenta la corrupción administrativa y margina a quienes predican la eficiencia y el buen uso de los fondos públicos.

Osiris de León es de opinión de que si en este país se exigiera cuenta a cada partido, y a cada candidato, de la procedencia de los recursos económicos que son derrochados en la compra de conciencias, muchos candidatos que ayer vivían en la indigencia y hoy viven en la opulencia, tendrían que ir a los tribunales ordinarios de la Republica a explicar el origen de esos bienes que hoy exhiben sin sonrojarse.

Expresó que en la política dominicana muchas veces se prefiere a alguien que tenga los bolsillos llenos de malos dineros, en lugar de preferir a alguien que tenga la cabeza llena de buenas ideas para ayudar al desarrollo de la sociedad dominicana, y que ello ha conducido a una falta de credibilidad en los partidos y en los candidatos, porque ya los candidatos no se preocupan por los problemas que atormentan a la sociedad, sino que sólo se preocupan por buscar más y más dinero para promocionarse por todas las vías posibles para llegar al poder y desde ahí seguir practicando el modelo de corrupción que ha deteriorado las finanzas públicas de la nación, al extremo que muchas obras públicas y muchos servicios públicos adquiridos por el Estado cuestan dos y tres veces lo que realmente cuestan.

El académico y precandidato presidencial Reformista entiende que la sociedad está a tiempo de comenzar a exigir a sus candidatos que se presenten a frecuentes debates públicos, donde se pueda discutir con amplitud, frente a todo el país, cuáles son las recetas de que dispone cada candidato para sanar los principales males de la sociedad dominicana, y que eso debe ser innegociable.

Dijo que los apagones, la falta de agua potable, los precarios servicios de salud, la baja calidad de la educación, la inseguridad ciudadana, la corrupción administrativa, la ausencia de ordenamiento territorial, el desorden ambiental, la ausencia de inversiones en micro empresas y la falta de institucionalidad nos están llevando al caos como sociedad, y que tarde o temprano lo lamentaremos con lagrimas de profundo dolor, porque si no cambiamos de rumbo, a la larga este pernicioso modelo político ha de conducir a estallidos sociales incontrolables. Y eso es mejor evitarlo a tiempo.

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