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Servicios/Caribbean Digital

El secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Partido Revolucionario Dominicano, ingeniero Danilo del Rosario, cuestionó este viernes que no se ejecute en el país una política de estado efectiva para enfrentar el fenómeno de desertificación que afecta cerca de 33 mil 500 km2 de nuestras zonas criticas; áridas (12%), semi-áridas (15%) y húmedas-secas (42%) del territorio nacional, respectivamente.

Dijo que al celebrarse hoy el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el pueblo dominicano no recibe una explicación por parte del Gobierno de lo que se está haciendo para detener el proceso que ya afecta cerca de un 70 % del territorio nacional donde generalmente se registran menores precipitaciones en esta parte que en el restante 30% del país.

En un documento elaborado por la secretaría integrada por técnicos y especialistas del PRD, Del Rosario afirma que el serio retraso se mantiene pese a que se elaboró el Plan de Acción Nacional de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía (PAN) de la República Dominicana, el cual se inscribe en el marco de la Convención de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación (UNCCD) y que no se advierte la acción estatal para ejecutarlo.

“Los Objetivos y alcances del PAN son los de la propia Convención, ya que el Estado Dominicano se adhirió a esta mediante la resolución del Congreso Nacional No. 99-97. Sin embargo seguimos pendientes de ver resultados tangibles más allá de los documentos. No se sabe cual es el presupuesto que aplica el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales como punto focal del Convenio”, puntualiza la declaración.

Enfatiza en que aun persiste la ausencia de acciones serias dirigidas con determinación para asegurar la sobrevivencia de unos 5 millones de dominicanos que actualmente viven y que aspiran democráticamente a desarrollarse en esas zonas que ya han sido delimitadas por varios estudios.

La preocupación es mayor, cuando uno se percata de que los habitantes de esas zonas son los más vulnerables, no solamente por las amenazas de desastres naturales, sino por que concentran los más altos índices de pobreza del país, precisa la declaración.

“Debemos estar claros en que la desertificación amenaza seriamente los recursos naturales en general, acelerando aun más la destrucción de la biodiversidad. También, es un proceso en el cual se van combinando los efectos de la naturaleza con los procesos socio-económicos humanos”, insisten los ecologistas del PRD.

Abogan porque el estado actúe ahí donde se ha deforestado en coexistencia con el sobre-pastoreo y la agricultura del conuco de montaña, que parece como la tabla de salvación de los pobladores de esas tierras, pues es ahí donde se incrementa el efecto de deterioro de nuestras ya degradadas cuencas hidrográficas altas y medias y donde se percibe con mas énfasis la inseguridad social de la gente.

Peligra la seguridad alimentaria

Afirman que la desertificación pone en riesgo la seguridad alimentaria y de sostenimiento de la población rural y de los asentamientos humanos que pueblan en esas zonas del país ya que los obliga a privarse del uso hasta del agua, los alimentos y sus viviendas. La falta de estos elementos básicos trae la desesperanza y la huida forzada de la gente a otros sitios para comenzar de nuevo.

Alertan que sólo por pérdida de suelos, cada año el país se despoja centímetro a centímetro del gran capital de trabajo que representan las miles de toneladas de las capas de suelo que se escapan por erosión y que pudieran servir para generar y producir un mejoramiento de los ecosistemas y esperanza de vida para nuestra gente.

Aseguran que el avance más notable de la desertificación en el país, se caracteriza por un uso ecológicamente inapropiado de la tierra, que afecta las laderas de las cordilleras y en especial la Cordillera Central.

En las regiones del suroeste y noroeste del país, en las cuales los terrenos son principalmente húmedos-secos en pendientes moderadas-fuertes, con este uso inapropiado de los recursos naturales se disminuye la capacidad productiva de los suelos y su efecto final es el empobrecimiento de nuestros agricultores.

Y en general, afirman, la desertificación se controla restaurando la productividad de las tierras  a través de planes de mitigación de los agentes causantes de erosión, tales como el viento y el agua, la deforestación, los incendios forestales y aplicando prácticas adecuadas de conservación de suelos y aguas.

También se mitiga con la siembra masiva de árboles, en laderas y otros lugares frágiles y degradados y ayudando a los agricultores de las estribaciones de las cordilleras a implementar planes económicamente factibles para la gestión de sus predios mediante prácticas agrícolas sostenibles dentro del contexto de la gerencia integral de las cuencas.

Estas medidas, afirman, requieren que el Estado se movilice con planes de inversión para ejecutar políticas públicas efectivas en esas zonas, con un compromiso del Gobierno de zonificar paulatinamente, mediante un diagnostico técnico, el uso del suelo y para coordinar de manera consensuada y pactar con todos los sectores de la vida económica y social de las regiones involucradas en la implantación del PAN que fue elaborado para la República Dominicana.

Dicen entender que los gobiernos tratan de amarrar el PAN a otros programas y que este programa debe ser apoyado e impulsado por el Consejo Nacional del Medio Ambiente y los Recursos Naturales, que aunque éste fue establecido en el Art. 19 de la Ley 64-00, sigue ausente.

Recomiendan que este consejo debe ponerse a trabajar para comenzar con el establecimiento de la zonificación territorial del país, lo cual es una tarea muy compleja, que no debe seguir aplazándose. Lo cual quiere decir que el Gobierno tiene que actuar frente a la desertificación del país de una manera institucionalmente responsable y con carácter prioritario.

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