Foto de archivo
Por: Ramón Antonio Veras
 
1.- Al comenzar una serie decisiva, ante el estado enclenque que se encuentra el equipo Águilas Cibaeñas, en busca de su clasificación, por encima de su condición escuálida, cuenta con seguidores que les imprimen corpulencia, las hacen ver fornidas.
 
2.-  Aguiluchos llenos de optimismo, altamente positivos como Rafael Emilio Yunén, Huchi Lora y Tomasito Jiménez, pueden transmitir motivación a las Águilas Cibaeñas. Las ganas, los buenos deseos de ganar del Cardenal López Rodríguez y Agripino, que aunque retirados, su voz es escuchada a nivel celestial. Sus oraciones, es posible que produzcan sus efectos.
 
3.- En vista de la entelequia de equipo que hemos tenido que soportar, para afrenta de todos los aguiluchos, solo nos queda para clasificar confiar en las grandes tradiciones de conjunto ganador y la casualidad que está presente en toda actividad humana, al igual que las circunstancias.
 
4.- Nunca, en la vida, jamás los aguiluchos debían de haber llegado a esta altura del presente campeonato 2018-2019, con un grupo de jugadores que, en todo el curso de la temporada, en su generalidad, ha tenido un desempeño mediocre. Cualquier campesino cibaeño con sano juicio puede pensar que fue aposta que nos organizaron un colectivo ausente de espíritu  ganador.
 

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