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Hace más de una semana que la localidad saudita de Awamiyah, de mayoría chiita, es asediada por las fuerzas gubernamentales. Sin embargo, la atención mediática se enfoca más en la visita al país del presidente de EE.UU., Donald Trump, prevista para este sábado, que será su primer viaje oficial al extranjero en su flamante cargo. Mientras tanto, en Awamiyah se siguen desarrollando fuertes enfrentamientos, ‘bulldozers’ destrozan casas, y las salidas de la localidad están obstaculizadas, cuentan a RT los testigos.

Un residente local comentó bajo condiciones de anonimato que unas 25.000 personas que residen en Awamiyah, la mayoría de las cuales representan una minoría chiita, han vivido con el constante miedo de ser arrestados, atacados o asesinados desde que las tropas gubernamentales atacaron el poblado hace nueve días en el marco de una operación antiterrorista, según lo denominaron.

El pasado 12 de mayo el Ministerio del Interior de Arabia Saudita confirmó la muerte de un niño de dos años y un paquistaní como consecuencia de un ataque en el barrio de Almosara de Awamiyah, que además dejó al menos 14 heridos, entre ellos, cuatro policías. La fecha del incidente no fue precisada.

Según las autoridades, los criminales involucrados en el narcotráfico y la venta de armas abrieron fuego contra los obreros en una polémica obra en construcción y utilizaron explosivos. Asimismo, Riad afirma que intentaron socavar la construcción y “proteger sus actividades terroristas que llevan a cabo desde casas abandonadas en el barrio”. Cuando la Policía respondió al tiroteo, los delincuentes “empezaron a disparar al azar contra transeúntes y guardias de seguridad”, lo que se saldó con víctimas.

Ahora que Awamiya es asediada, han trascendido reportes de que las fuerzas gubernamentales no permiten que nadie ―incluidas las ambulancias o equipos de bomberos― abandonen o entren en la localidad.

En las redes han aparecido videos que muestran la destrucción y desolación que vive la localidad saudí, pero RT no pudo verificar su veracidad, puesto que es imposible obtener acceso al lugar de los hechos. “Podrías ser arrestado en cualquier momento, recibir un disparo o directamente te pueden matar, algo que ya ha pasado”, comentó por teléfono un residente local.

“Todas las entradas a Amawiyah están cerradas con puestos de control”, señaló el hombre, confirmando que “no se puede entrar ni salir” del lugar. Los enfrentamientos siguen en curso “casi toda la noche y el día” y la mayoría de las tiendas han sido cerradas.

Según el testigo, los actuales acontecimientos podrían deberse al polémico plan de renovación promovido por las autoridades saudíes en Almosara a pesar de las protestas de los residentes locales y llamamientos desde la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos de detener la demolición en el antiguo barrio, que cuenta con una historia de 400 años.

“No hemos visto proyecto alguno, proyectos reales, solo escuchamos sobre ellos”, explicó el hombre. En ese sentido, agregó que los residentes locales “desconocen el motivo real” de la campaña del Gobierno contra la ciudad, pero personalmente sostiene que el objetivo de las autoridades es silenciar el disenso asociado con la localidad desde 2011.

“Creo que el Gobierno saudí quiere enseñarle a sus ciudadanos y, sobre todo a los de Al Qatif, que sus exigencias y derechos humanos no serán implementados a través de la protesta. Todas aquellas protestas y exigencias acabarán con arrestos y operativos”, sostiene el hombre.

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