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Doctor Arcenio Estévez Medina

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD./ Aunque parezca extraño las piedras del riñón, también llamadas cálculos renales o nefrolitiasis, son producidas en el cuerpo por sustancias que llegan a través de los alimentos que ingerimos. Es una enfermedad que afecta alrededor del 10 por ciento de la población general y el 80 por ciento de los enfermos corresponde al sexo masculino.

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CAUSAS

   La enfermedad se ve más en personas con un estilo de vida sedentario y que tienen una dieta rica en alimentos proteicos.  También sufren con mayor frecuencia de nefrolitiasis los que padecen de estreñimiento porque en éstos no se puede eliminar bien el ácido úrico que de manera fisiológica se excreta el 33 por ciento a través de las evacuaciones, entonces pasa de nuevo a la sangre y es llevado al riñón donde, en determinadas circunstancias, puede contribuir a formar piedras.  

Los cálculos renales afectan con mayor frecuencia a las personas que ingieren poca cantidad de agua.  Esto aumenta las posibilidades de que se produzcan cristales y éstos pueden constituir las piedras del riñón.  El exceso de calcio en la alimentación –leche, queso, mantequilla, carnes, frijoles y huevos-, el consumo de medicamentos elaborados con este mineral tan de moda hoy que se habla tanto de osteoporosis y que una gran cantidad de mujeres está tomándolos, puede aumentar el riesgo de sufrir nefrolitiasis.  De igual manera, el abuso del uso de vitamina C es capaz de producir piedras en el riñón.

   Por otro lado, el aumento del consumo de refrescos de botella y otras bebidas gaseosas puede contribuir a que se incrementen los riesgos de formarse cálculos renales.

   Hay personas que sufren de esta enfermedad porque tienen factores hereditarios que los predisponen a ella.  Muchos tienen un gen asociado de manera muy específica a trastornos del metabolismo del calcio. 

CALCULOS MÁS FRECUENTES

Las piedras se forman por el sedimento de pequeños cristales del contenido normal de la orina, es decir, que no son estructuras extrañas al organismo, simplemente son producto de un desequilibrio entre las partes sólidas y las líquidas, dándose un predominio de las primeras que llegan a concentrarse de manera tal que se solidifican y luego se cristalizan hasta constituir los cálculos.

 El 85 al 87 por ciento de los cálculos son de calcio.  Se presentan en forma de fosfato o de oxalato de calcio, pero también pueden estar constituidos por una mezcla de ambos componentes. En orden de frecuencia el segundo lugar le corresponde a los cálculos de ácido úrico. 

 Estos son el 8 por ciento del total de los pacientes diagnosticados con nefrolitiasis.   A veces estas piedras tienen una asociación de ácido úrico con el calcio aunque el componente predominante es el primero. 

   Las piedras formadas por fosfato amónico y magnésico son cálculos que tienen un crecimiento rápido, por eso producen síntomas temprano y además son muy molestosas.  Estos pacientes llegan muy ponto a la emergencia de un centro médico.   Muchos autores les han llamado cálculos de infección porque se asocian a procesos infecciosos del riñón por microbios como estafilococo, micoplasma, proteus, pseudomona y klebsiela.  El último lugar en orden de frecuencia lo ocupan los cálculos formados por cistina que aparecen más durante la niñez y se ven a menudo en  individuos con enfermedades asociadas a trastornos del metabolismo. 

¿QUÉ SIENTE UNA PERSONA CON NEFROLITIASIS?

 La sintomatología de este paciente es muy variable y puede tener mucho dolor en la región lumbar, en el flanco o bajo vientre del mismo lado donde está la piedra. Se describe como un dolor fuerte, profundo, con sensación de pinchazo que es interrumpido por episodios de mejoría.  También puede aparecer calambre en el muslo y el testículo correspondiente.  Si es mujer puede tener, además, calambre en labios mayores; pero sólo del lado de la afección.

   Este individuo puede presentar mucha náusea y/o vómito, sangre en la orina, que se puede observar a simple vista (hematuria macroscópica) o necesitar del estudio al microscopio (hematuria microscópica) para verla.  

Esta sangre es producto de la lucha del riñón por lograr la expulsión del cálculo, entonces se producen laceraciones en las estructuras de las vías urinarias que van a provocar hemorragias, grandes o pequeñas, dependiendo del tamaño y el tipo de piedra.  Sin embargo, hay pacientes con cálculos renales que no sienten molestias importantes.

   Las personas con piedras en los riñones no suelen presentar fiebre a menos que haya una infección sobreañadida que provoque elevaciones de la temperatura corporal.

   Nadie puede decir que tiene cálculos en los riñones y mucho menos atribuir síntomas a este problema, sin obtener las evidencias de las imágenes como sonografía, urografía excretora, radiografía abdominal o tomografía axial computarizada que demuestren su presencia. 

MANEJO Y DIETA

   Cuando se sabe que existen los cálculos, su medida, ubicación y forma, se procede a elaborar el plan para resolver el mal, que puede ser médico, dieta, acupuntura, litotricia o cirugía. 

   El tratamiento quirúrgico se reserva para los casos en que las piedras tengan un centímetro o más de tamaño y que estén dando sintomatología importante como dolor fuerte. 

   La utilización de medicamentos espasmolíticos no se descarta en las crisis agudas del dolor, aunque el mismo, como cualquier otro, cede de manera rápida a la acupuntura y mucho más a la hipnoanalgesia.  El uso del citrato potásico para el tratamiento de pacientes con litiasis renal es excelente, sobre todo en los que tienen cálculos formados por oxalato de calcio. 

 Este empleo fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos de Norteamérica en el año 1985. 

Dieta y tratamiento naturista.  Se han empleado en el tratamiento de la litiasis renal medicamentos elaborados con sustancias extraídas de una planta llamada Rubia power e incluso, muchos urólogos emplean estos fármacos.

  También la decocción de la raíz de artemisa y la infusión de los cogollos de cana han dado excelentes resultados en la solución de este problema de salud.

  El consumo de suficiente cantidad de líquido ayuda bastante para la expulsión de los cálculos y es una medida que debe tomarla en cuenta la persona que sufre de cálculos del riñón, siempre y cuando no tenga un cálculo que esté produciendo una obstrucción.

  Por esa razón es recomendable que sea el médico que esté tratando al enfermo, después de ver la imágenes, qué ponga el tratamiento y no cualquier otro. 

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