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Tony Rodríguez

 Especial/Caribbean Digital

 

 

Dajabón.- Tan lejana de la metrópoli y del poder estatal, tan cerca de donde se acuesta el sol y donde la patria está en recelo, en medio de la negritud y del creole.  La historia se retrata cada día desde la frontera, con el valioso esfuerzo de los comunicadores sociales que ejercen en las comunidades cercanas a Haití.Periodistas

Nada es igual, para un periodista de urbe la cotidianidad es la politiquería, la delincuencia, la criminalidad, la corrupción pública, los intereses de sectores espurios que se roban nuestras minas, el espectáculo, el deporte de masas.

Para un periodista de frontera, el día a día es el contrabando, los mercados binacionales, la defensa de la ley 28-01, el triculí, el kolarreal, el padre Regino, la migra, el Cesfront.

Aquí decir Huchi, Cavada, Nuria y otras fichas del periodismo metropolitano poco o nada despiertan la atención de la gente, hablan de William Estévez, Ray Cadet, César Montesinos, Gonell Franco y otros ídolos que lideran los espacios de radio, televisión y medios digitales.

Ellos son los talismanes, los voceros de las comunidades, los que defienden la dominicanidad, los que denuncian las injusticias y las carencias sociales.

Aquí lunes y viernes son los días de movimiento económico, el creole es un idioma de negocios, la negritud se impone parando sus narices, todo es un ir y venir a través de un río en que las negras lavan y los negros conversan.

El lenguaje cotidiano es el pepe, el babacú, el perfume.  El arroz que se consume no sale del super, la esencia del dulce es distinta, las marcas líderes de la metrópolis se relegan al turbulento comercio por el que desfilan los más caros diseñadores parisinos, los industriales brasileros, la esencia de la caña haitiana.

Es la misma isla, en la que el sol despierta en Punta Cana y duerme en Haití.

Tan valioso el periodismo de frontera como sus actores, defensores del interés nacional y de la cultura, comprensibles de que la isla es una y de que no hacemos nada si damos la espalda al hermano siamés.

Compartir con los periodistas de frontera es aprender que la comunicación es peculiar a pesar de la aldea global.  Un abrazo a los colegas fronterizos, compartir con ellos es un viaje al saber.

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