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Caribbean Digital

Islamabad,  (PL) Las autoridades pakistaníes deportaron este viernes a las tres viudas y varios hijos y nietos de Osama bin Laden a Arabia Saudita, casi en vísperas del primer aniversario de la muerte del líder de Al Qaeda.

  Poco después de la medianoche del jueves, una camioneta condujo a las mujeres y los niños desde una casa del centro de Islamabad hacia el aeropuerto capitalino, reportaron medios de prensa locales.

Miembros de la policía cubrieron las ventanillas del vehículo con láminas oscuras para evitar que se les tomaran fotografías, señalaron.

Entretanto, un comunicado del Ministerio del Interior apuntó que “14 miembros de la familia Bin Laden fueron deportado al país de su elección, Arabia Saudita”.

Aunque poco se ha revelado sobre la composición del grupo, funcionarios pakistaníes han filtrado a la prensa que con Bin Laden convivían tres esposas, siete hijos -entre ellos dos jóvenes adultas- y cuatro nietos. Dos de las viudas son sauditas, y la tercera y más joven, yemenita.

Esta última, Amal Ahmed Abdel-Fatah al-Sada, confesó a los servicios de seguridad que antes de ser asesinado el jefe de Al Qaeda llevaba nueve años en Pakistán y había residido en cinco casas diferentes.

Aunque Islamabad siempre ha negado que conociera sobre la presencia de Bin Laden en el país, Estados Unidos asegura tener evidencias de lo contrario.

Se ha especulado que la resistencia del gobierno pakistaní a deportar a sus viudas se debía al temor a que revelaran cómo logró Bin Laden vivir en la nación surasiática durante casi una década luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos.

El asunto cimentó la reputación de Pakistán como un centro del extremismo islamista y puso en duda su confiabilidad como un aliado de Occidente.

Una comisión creada por el Gobierno para investigar cómo había vivido tanto tiempo el jefe insurgente en el país sin ser descubierto y las circunstancias en que se produjo la operación encubierta del comando norteamericano que le dio muerte, aún no ha hecho público su informe.

Pese a que por su cabeza se ofrecía una recompensa de 25 millones de dólares, Bin Laden vivió durante casi cinco años en una residencia fortificada en la ciudad de Abbottabad, situada a solo unos 60 kilómetros de Islamabad y donde radica la principal academia militar del país.

A fines de febrero el ejército pakistaní demolió hasta sus cimientos el complejo habitacional para evitar que se convirtiera en un santuario adonde acudieran en peregrinación sus seguidores, periodistas, historiadores o turistas animados por la curiosidad.

La inconsulta operación contra el jefe de Al Qaeda marcó un punto de inflexión en las relaciones entre Islamabad y Washington, pues tanto las autoridades como los miembros del Ejército y la ciudadanía en general la consideraron una flagrante violación a la soberanía nacional.

Fuente: Prensa Latina

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