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Doctora Raquel Tejada de Blanc, durante la charla.

Ezequiel Gil

Especial/Caribbean Digital

Santiago, RD.- Decenas de personas participaron de una charla ofrecida a pacientes y familiares del Hospital José María Cabral y Báez sobre  “La nutrición en pacientes con Alzheimer”, impartida por la doctora Raquel Tejada de Blanc, Nutrióloga Clínica del Centro de Nutrición de Santiago.

Doctora Raquel Tejada de Blanc, durante la charla.

En su alocución, la doctora Tejada dijo que el Alzheimer es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central, responsable del 70% de todas las demencias en personas ancianas y exhortó a las familias en las que hay un enfermo con Alzheimer, organizarse, en donde cada uno de los miembros desempeñe un rol determinado y asume responsabilidades concretas y pactadas con el paciente.

“Un elemento fundamental en este proceso y manejo de esta enfermedad es la sensación de un estado saludable. La nutrición no solo depende de lo que se sirve en la mesa, sino también de cómo se presenta, de la manera de acceder a los alimentos y del aprovechamiento energético de los mismos” expresó Tejada.

La Nutrióloga Clínica aseguró que cuando un paciente adelgaza, se niega a comer, o comiendo en exceso, sigue perdiendo peso o tiene dificultad para tragar, no bebe suficiente líquido, tiene problemas para evacuar, son esas algunas y más razones para preocuparse.

Señaló que un aspecto fundamental de esta enfermedad, en la evolución y presencia de comorbilidad, que es la alimentación, ya que de ella depende que el paciente tenga el aporte necesario de calorías y nutrientes esenciales para el mantenimiento de la salud y buen rendimiento intelectual.

“La pérdida de peso es inherente al proceso de envejecimiento, pero representa uno de los factores más relacionados con la morbimortalidad” afirmó.

Tejada Manifestó que no se han encontrado causas claras que expliquen la pérdida de peso en el curso inicial de la enfermedad, así como su origen metabólico o del bajo aprovechamiento energético. Lo que si hemos encontrado, afirmó son las causas tratables y reversibles de esta. “Para corregirlo hay que investigar y conocer los hábitos, gustos, capacidades, trastornos mecánicos y funcionales que afectan la nutrición del paciente” aclaró.

Explicó que la depresión o crisis de ansiedad, en los pacientes pueden somatizar en el aparato digestivo (saciedad precoz, dispepsia, flatulencia, vómitos, diarreas, etc.), inquietud psicomotora, se distraen con facilidad a la hora de comer, disminución de la percepción sensorial de olores, y en consecuencia deterioro del gusto.

Recomendaciones Nutricionales en Pacientes con Alzheimer

Para que la ingesta de nutrientes cubra las necesidades del paciente debemos: administrar una dieta adecuada a la situación, de poco volumen, varias raciones al día (5-6 raciones), cuidando la presentación. Es importante mantener una buena higiene bucal, cuidar hidratación y humedad de la mucosa y lengua, aseguró.

Exhortó la ingesta de alimentos ricos en que fibra favorecen la actividad intestinal y evitan el estreñimiento. Administración adecuada de líquidos (1 1.5 litro por día) en forma de agua, zumos, infusiones y sopas. Las grasas mejoran el sabor de los alimentos y son vehículos de las vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales. Debemos aumentar el aporte de insaturadas y poli insaturadas (aceite de oliva, girasol, soja, pescado, etc.) y disminuir el aporte de saturadas (grasa de origen animal).

Asimismo, exhortó a los familiares presentes en la charla, que si no llegan a aportar los nutrientes necesarios al paciente, “es bueno utilizar papillas y purés enriquecidos. Si aun así come poco debe de plantearse el uso de suplementos nutricionales”. Recomendó que los alimentos deben estar siempre a una temperatura adecuada, ya que en fase muy avanzada de la enfermedad, el paciente no distingue entre caliente y frio y está expuesto a lesiones importantes.

La Dra. Raquel Tejada dijo que es un reto lograr que el paciente pueda experimentar nuevos sabores, nuevas sensaciones y placeres gastronómicos, es decir, transformar el cotidiano menú del enfermo en un espléndido y apetitoso “bufet”, en donde logre la combinación entre nutrir y disfrutar para que las ingestas de nutrientes cubran las necesidades.

“Debemos administrar una dieta adecuada a la situación concreta del paciente, en general será frecuente (5-6 tomas/día), de poco volumen, concentrada, diversificada (que asegure además aportes de vitaminas y oligoelementos) y cuidando la presentación de los platos. Es primordial mantener una buena higiene bucal, cuidar la hidratación y humedad de la mucosa bucal y la lengua” expresó la Nutrióloga Clínica.

Durante las comidas, se controlará la ansiedad condicionada por babeo incontrolado o miedo a atragantarse. El paciente estará sentado a la hora de comer y la inclinación de la cabeza debe ser la correcta para favorecer la mecánica de la deglución. Se adaptará la consistencia a las posibilidades de masticación y deglución, evitando los grumos, espinas, cortezas duras o huesecillos que puedan atragantar.

“No mezclar alimentos de diferentes texturas, ya que no podría discriminarlos”. Se insistirá en la necesidad de beber suficiente agua, especialmente cuando esté alerta para evitar el atragantamiento. Como medida preventiva de la constipación, además de asegurar suficiente agua, se programará cierto grado de ejercicio físico y alimentos ricos en fibra o suplementos, aunque muchas veces debemos recurrir a los laxantes.

Finalmente, dijo que los alimentos deben tener un alto contenido de energía (fritos, rebozados, dulces, etc.) y tienen que ser nutritivos. Hay que organizar los horarios de comida regulares y elegir alimentos fáciles de preparar, de llevar a la boca, de masticar y de tragar. Si el paciente es capaz de hacerlo, pídale que colabore a la hora de poner y recoger la mesa, concluyó la nutrióloga.

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