El arzobispo emérito de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio.

JOSÉ ALFREDO ESPINAL

joseespinal.hoy@gmail.com

SANTIAGO.- El arzobispo emérito de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio, manifestó este miércoles que la situación de protestas que vive el pueblo haitiano por los males como la corrupción y la desigualdad social, pudieran repercutir en una migración masiva hacia la República Dominicana.

“A nosotros nos preocupa de cerca la situación de Haití y los motivos de las protestas que son de corte de administrativo y de corrupción nos muestra la otra cara de la moneda de Haití, porque no es solo un problema económico, sino ético, de administración”, expresó.

Según el líder religioso, el pueblo haitiano ha manifestado su descontento por la mala administración de los bienes del Estado y que lo poco o mucho que llega al vecino país desde otras naciones crean desconfianza e invita a una migración mayor.

Monseñor de la Rosa y Carpio insistió que las protestas muestran una de las realidades de Haití que hay que pensar, tras sostener que no solo se trata de factores económicos sino  la parte ética también.

“Nuestra exhortación es que Haití tiene que ayudarse a sí mismo, que tiene que poner de su parte para que las otras naciones puedan ser solidarias con ellos”, afirmó el prelado católico

Por otra parte, el obispo emérito de Santiago dijo es una pena que se suspendiera el encuentro con los obispos haitianos debido a la ola de protestas violentas en el vecino país, donde han dejado varios muertos y heridos. Monseñor De la Rosa y Carpio manifestó que este tipo de diálogos con sus pares haitianos se realizan para apoyarse mutuamente y por el bienestar del pueblo haitiano.

Dijo que la Iglesia Católica siempre será solidaria y brindará su amor y ayuda a Haití. Asimismo, criticó a los que creen que ese tipo de encuentros se hacen con aprestos de fusión de los dos países, lo que a su juicio, no es posible.

De la Rosa y Carpio habló durante su participación en la inauguraron ayer de  cinco humedales artificiales para el tratamiento de sus aguas residuales para que no sean vertidas al río Yaque del Norte. La obra contó con los auspicios de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan),   la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Corporación Ciudadana Santiago Solidario y el Ayuntamiento local, entre otras entidades.

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