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Barack Obama. Archivo

Caribbean Digital

Fuente: Prensa Latina

Washington, 20 ene (PL) A tres años de asumir como el presidente número 44 de Estados Unidos, Barack Obama, mantiene hoy sin cumplir múltiples promesas que lo llevaron a convertirse en el primer mandatario negro del país.

Barack Obama.

Con una carrera meteórica, el otrora senador por el estado de Illinois cautivó con un discurso en el que la palabra cambio ancló las esperanzas de millones de ciudadanos, deseosos de dejar atrás la administración neoconservadora de George W. Bush, con sus múltiples guerras y la crisis económica en ciernes.

El político de origen afroamericano ganó millones de simpatizantes alrededor del mundo al anunciar la salida de las tropas de Irak y Afganistán, el cierre de la cárcel en la bahía de Guantánamo, la búsqueda de un nuevo comienzo con los musulmanes y una relación distinta con América Latina, entre otros temas.

Tres años después, Obama mantiene sin concretar muchos de aquellos pronunciamientos, mientras su nivel de aprobación descendió a niveles históricos, debido, entre otros factores, a la contracción de importantes indicadores sociales y el aumento de la pobreza.

El número de estadounidenses que engrosan la fila de los pobres alcanzó en 2010 la cifra récord de 49 millones, es decir, el 16 por ciento de la población, mientras más de 13 millones de personas se mantienen en el extenso pelotón de los desempleados.

Aunque a fines de año regresaron las últimas tropas acantonados en Irak, Washington prevé mantener una “fuerte presencia diplomática” en ese país, con unos 16 mil empleados, contratistas de seguridad y expertos en comercio y agricultura, bajo la égida de su embajada en Bagdad.

Unos 15 mil soldados permanecen en Kuwait y refuerzan de manera significativa la presencia militar en la región del Oriente Medio, en momentos que las potencias occidentales atizan un eventual conflicto armado con la República Islámica de Irán, a raíz de su programa nuclear con fines pacíficos.

En el caso de Afganistán, el anuncio de la salida de las tropas antes de 2014 obedece a un largo conflicto que si bien permitió el asesinato del líder de la red Al-Qaeda Osama Bin Laden, también ha reportado miles de uniformados muertos y un territorio ingobernable para los ocupantes, destacan analistas.

A una década de su apertura, la cárcel mantenida en Guantánamo, en el sur del territorio cubano en contra de la voluntad de su pueblo, aún persiste como centro donde se torturaron prisioneros y muchos se mantienen sujetos a detenciones indefinidas.

En el caso de Latinoamérica, la administración del demócrata mantiene intacto el bloqueo hacia Cuba, al tiempo que refuerza su retórica contraria a gobiernos populares como el caso de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

El 9 de octubre de 2009 a Obama le fue concedido el Premio Nóbel de la Paz “por sus esfuerzos diplomáticos en pro del desarme nuclear, la consecución de un proceso de paz en Oriente Medio y el fomento de la lucha contra el cambio climático”.

Contrasta lo anterior con las intenciones de la Casa Blanca de instalar un escudo antimisiles en Europa, el no reconocimiento a un Estado palestino, mientras refuerza la ayuda militar a su aliado Israel y el desconocimiento del Protocolo de Kyoto para mitigar las emisiones de gases con efecto invernadero.

El gobernante, quien aspira a reelegirse por otros cuatro años, entró en 2012 con un rating de simpatía de 48 por ciento, que aunque significa una mejoría respecto al 42 por ciento de octubre último, todavía constituye una mala señal en el camino de los comicios generales del 6 de noviembre.

Según el estudio del periódico The Washington Post y la cadena televisiva ABC, el aspirante a la nominación por el partido republicano Mitt Romney cuenta con 48 por ciento de aceptación, mientras el presidente exhibe 46 por ciento de favoritismo para imponerse en las urnas.

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