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Periodista Eugenio Taveras. Archivo.

Por Eugenio Taveras

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, RD. Los sindicalistas que hoy se oponen al aumento del pasaje, y son la mayoría, le hacen oposición a la minoría buscando hacerse los graciosos frente a la población, ignorando que el pueblo sabe que forman parte de un conglomerado de negociantes que por décadas ha jugado con los gobiernos y la ignorancia de una nación que no aprende la lección y que debiera saber, después de quinientos años de historia, como reclamar sus derechos, porque ya lo ha hecho en varias oportunidades en el discurrir de su vida republicana.

Periodista Eugenio Taveras. Archivo.
Periodista Eugenio Taveras. Archivo.

Sin embargo, me late que a los hombres y mujeres de mi patria les bloquearon el cerebro y, de paso, les extirparon los órganos reproductores macho y hebra, justo después de que Las Hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), se sacrificaron para provocar el ajusticiamiento del Tirano Rafael Leonida Trujillo Molina, y unos cuantos pendejos más se pusieran donde el capitán los viera y se dejaran inmolar en búsqueda de la igualdad ciudadana, muy parecido al sacrificio que hizo Jesús por un mundo que terminó haciendo todo lo contrario a sus predicamentos.

La mayoría de sindicalistas que hoy aplastan a la minoría no hacen más que trancar el juego con el objetivo de pescar en río revuelto, negociar por debajo de la mesa y mañana aparecer como los protagonistas de la película, aunque ya con la paca de cuartos en sus arcas, con un aumento conveniente, “entre comillas”, mientras la población sigue chupándose el dedo, mirando al cielo o no sé hacia dónde, pidiendo a Ser Invisible que meta su mano para detener el sacrificio al que nos tienen sentenciados los sin alma que junto al gobierno dirigen los destinos de un pueblo cansado, pero resignado a lo que Dios quiera… o el Diablo, quien sabe.

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