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Padre Regino Martínez. Archivo.

Por el P. Regino Martínez, sj.

Especial/Caribbean Digital

Dajabón, R.D./Es una necedad, la de nuestros Congresistas, no ver al Pueblo Dominicano con su determinación inteligente, que brota de la racionalidad; que es como una semilla, una planta de arroz, es una matita sembrada en tierra buena, solicitándoles asignen el 4% para la educación.

Padre Regino Martínez.

La cifra porcentual, se transformará en una mata que dará  buenos frutos,  como el ejemplo que da Jesús al sembrador, que va regando semillas, y una de estas cae en el camino y vienen los pájaros y comen de ella, mientras otras caen en las piedras y  se secan sin provecho alguno.

En tanto, terceras caen en tierra, pero la yerba la destruye, y, una selecta cae en tierra buena  creciendo, dándonos  buenos frutos. Así podemos ver que esa semilla que nace, se desarrolla, luego nos da sombra y nos aporta los rubros para la vida, y  a las aves le tiene sus espacios para sus nidos.

Todos/as las y los dominicanos/as estamos necesitando urgidos de un proceso de aprendizaje acompañado de una ética,  porque hay un dicho que dice, “que nadie nace sabiendo” y en ese sentido, hay que aprender, pero, sino tenemos quien nos enseñe adecuadamente y no hay el espacio dentro del aula para lograr  el aprendizaje de los alumnos, este, entonces resulta limitado, cuando no insuficiente académicamente.

Cuando se les niega a las personas la  enseñanza que por Ley le corresponde, entonces, estos reciben un mensaje  negativo por lo que las actuaciones positivas, como la de  aprender un oficio, comportarse reconociendo  sus derechos que como personas les corresponden, las niegan con sus actos que es lo que a diario estamos viviendo en nuestra sociedad.

Resulta que,  quienes tienen que cultivar  y promover la educación a nivel nacional  no son los ciudadanos sino el Gobierno; porque, para eso nosotros nos hemos puesto de acuerdo,  primero en eligiendo las  autoridades y, segundo, autorizándolos a manejar los recursos del presupuesto  el que debía de invertirse en la  solución de las necesidades en que vive el pueblo dominicano.

Un pueblo que  lucha porque  el 4% por ciento sea asignado  a la educación pública, y el presidente de la República  como sus  Legisladores, son quienes  crean la ley,  y la mayoría de sus funcionarios la violan, donde  irónicamente el ejecutivo,  según ellos están para  servir  y ayudar a la ciudadanía. ¡anjá! “Chupe usted, y desenrédame esa cabuya”, como dice mi pueblo.

Pero no es así, después de casi 13 años de aprobarse la ley 166-97, el pleito de los hermanos del PRD como del PLD, con “una meti’a de cuchara” de los reformistas, es quién de ellos ha dado un chin más, pero ninguno ha cumplido con la Ley durante su periodo gubernamental, lo que resulta altamente  contradictorio para sus voceros/as partidarios.

Es lastimoso que una ley que brotara de la sabiduría del doctor Leonel Fernández haya  degenerado en testarudez, en cabeza dura.  “aparéjeme ese cangrejo”: yo hago una ley pero no la cumplo.

Peor aún, ahora se acaba de aprobar, sin discusión el presupuesto nacional, y los senadores como los  diputados (con algunas excepciones), en un santiamén puncharon la maquinita  votando pa’ fuera el 4%.  El Congreso Nacional, nueva vez, acaba de violar las leyes  que crean.

Nosotros, los sacerdotes del grupo Don Helder Cámara hemos propuesto una elección diferente  porque si el PLD niega una ley que crea, y el PRD tampoco

la cumple, y los reformistas están repartíos en los dos bandos, es claro que esto hay que cambiarlo. Y los ciudadanos/as dominicanos/as, con sus votos en la manos, tienen la decisión para producir el cambio por una real educación pública para las mayorías.

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