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En esta foto de 1992, Arthur Ochs Sulzberger posa para una fotografía en el New York Times sala de juntas debajo de una foto de Arthur Ochs, en Nueva York. En 1896, Ochs adquirió el control de los tiempos de Nueva York. El ex editor del New York Times Sulzberger, quien dirigió el periódico a nuevos niveles de influencia y beneficios en medio de algunos de los momentos más significativos en el periodismo del siglo 20, murió el Sábado, 29 de septiembre 2012. Tenía 86 años. (AP Photo / The New York Times Archive, Burk Uzzle) CREDITO OBLIGATORIO

Caribbean Digital

NUEVA YORK,  (AFP) –El exditor y presidente ejecutivo del diario The New York Times, Arthur Sulzberger, timonel de la evolución de uno de los más prestigiosos e influyentes medios estadounidenses, murió el sábado a los 86 años.

En esta foto de 1992, Arthur Ochs Sulzberger posa para una fotografía en el New York Times sala de juntas debajo de una foto de Arthur Ochs, en Nueva York. En 1896, Ochs adquirió el control de los tiempos de Nueva York. El ex editor del New York Times Sulzberger, quien dirigió el periódico a nuevos niveles de influencia y beneficios en medio de algunos de los momentos más significativos en el periodismo del siglo 20, murió el Sábado, 29 de septiembre 2012. Tenía 86 años. (AP Photo / The New York Times Archive, Burk Uzzle) CREDITO OBLIGATORIO

Sulzberger falleció en su hogar de Southampton, Nueva York, luego de una larga enfermedad, informó el New York Times (NYT), sin especificar la causa de su muerte.

El exeditor supervisó la transformación del icónico diario de una empresa de férreo control familiar -su abuelo lo había comprado en 1896- en un poderoso conglomerado de medios que actualmente incluye, además del cotidiano, revistas, cadenas de radio y televisión y servicios en línea.

Durante 34 años, Sulzberger dirigió el NYT, luego de asumir como jefe de redacción en 1963, cuando el diario, aunque destacado y respetado, estaba en una situación financiera precaria.

“Sulzberger guió al New York Times durante un largo y a veces turbulento período de expansión y cambios en una escala que no se registraba desde la fundación del diario en 1851”, señaló el cotidiano en un comunicado.

Los historiadores recordarán probablemente a Sulzberger por su decisión en 1971 de publicar la filtración de archivos secretos del gobierno estadounidense sobre la Guerra de Vietnam, conocidos como los “Papeles del Pentágono”.

Los documentos, que detallaban el engaño del gobierno a la hora de describir la guerra al Congreso y al público estadounidense, fueron publicados en una serie, en el punto álgido de la impopular guerra.

El entonces presidente Richard Nixon, furioso, solicitó al diario que detuviese la publicación de los documentos, alegando daños a la seguridad nacional estadounidense. Nixon llevó al New York Times a los tribunales, pero perdió en favor de la libertad de expresión, en un caso que marcó un hito por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos.

En la década de 1990 Sulzberger fue abandonando progresivamente la dirección del diario, delegando el cargo de editor a su hijo Arthur Ochs Sulzberger Jr. en 1992 y luego la presidencia de The New York Times Company en 1997.

El presidente Barack Obama afirmó en un comunicado que él y su esposa Michelle estaban “entristecidos” por la noticia de su muerte.

Sulzberger fue “un firme creyente en la importancia de la prensa libre e independiente, uno que no teme buscar la verdad, hacer responsables a los que están en el poder y contar las historias que necesitan contarse”, declaró Obama.

El legado de Arthur vive en el periódico que amaba y en los periodistas que inspiró”, añadió.

En un largo artículo dedicado este sábado a su antiguo jefe, el New York Times dijo que para Arthur Sulzberger, una empresa de prensa debe poder ganar dinero para tener una “voz fuerte e independiente”.

A mediados de los años 1970, Sulzberger dividió el diario en secciones -con suplementos de deportes, hogar, fin de semana, etc. – una iniciativa que fue despreciada por muchos en ese momento, puesto que estimaban que ponía en duda la credibilidad de un diario serio, y que fue largamente imitada poco después debido a su gran éxito.

El famoso cotidiano neoyorquino, comprado en 1896 por Adolph S. Ochs (abuelo de Arthur Sulzberger), todavía es dirigido por la cuarta generación de la familia, una rareza en el mundo de la prensa.

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