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José Alberto de León.

José Alfredo Espinal

joseespinal.hoy@gmail.com

SANTIAGO.- Desde hace nueve años, el electricista José Alberto de León, de 35 años de edad, y residente en el sector de El Ejido, de esta ciudad, viene padeciendo de insuficiencia renal. Es sometido a un proceso de diálisis tres veces a la semana para poder sobrevivir a esta terrible enfermedad que al principio, confiesa, fue difícil de aceptar.

“En términos emocionales fue difícil aceptar esta realidad. Llevaba una vida normal, pero de repente tiene una enfermedad. Me he ido adaptando, porque la gente tenía la idea de que el que lo dializaban se moría, pero veo que no, aunque mis riñones están secos”, manifestó.

De León dijo que teme morir, no necesariamente porque es joven aún, sino porque es padre de cuatro hijos. “Si no hubiera tenido hijos hace rato que habría muerto. Mis hijos hacen que no me rinda”, narró el electricista, quien expresó que encontró apoyo de su esposa para enfrentar la enfermedad.

Un trasplante es la solución para que De León recupere su estado d salud normal, según le ha expresado los médicos. Sin embargo, asegura que no ha pedido ayuda al respecto, porque está en un proceso de análisis.

Pese a que desde hace nueve años padece de insuficiencia renal, José Alberto de León  se mantiene con lucidez y a simple vista nadie cree que tiene este mal. Dijo que la razón por la que se nota saludable en comparación con otros pacientes es que cuida de su salud más que antes.

“Los riñones míos desaparecieron. Por eso me cuido, tomo poco líquido, porque casi no puedo orinar. Orino a veces, muy poco. El líquido se queda en los pulmones y nos da  edema pulmonar y muero”, afirmó.

De León explicó que fue diagnosticado con problemas de los riñones luego de las constantes falta de apetito, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, mareos, pero sobre todo, problemas de la presión arterial que desconocía.

“Hay pacientes que reaccionan diferentes. Esto muchas veces es mental, si tienes la enfermedad, debe aceptarla y saber vivir con ella. Mantengo la hemoglobina alta por eso pude tener más hijos. Mis hijos estudian y mi esposa trabaja y me ayuda en la casa”.

Actualmente, él recibe atenciones médicas junto a cientos de pacientes que acuden a la Unidad de Hemodiálisis del Hospital José María Cabral y Báez, de Santiago, un servicio que califica de eficiente y humano.

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