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Periodista Alejandro Almánzar.

Desde Mi Ventana Óptica:

Alejandro Almánzar

Especial/Caribbean Digital

NUEVA YORK./ La información difundida por el rotativo estadounidense, Miami Herald, parece traída por las greñas con el propósito de enrostrarnos las inmoralidades de nuestros hombres y mujeres de uniformes, a pesar de ser declaraciones ofrecidas hace mucho tiempo por la alta oficialidad dominicana.

Periodista Alejandro Almánzar.

La misma habla sobre el involucramiento de militares con el narcotráfico y el crimen organizado, que sin dudas, siempre han sido aliados para llevar a cabo sus operaciones con éxito, lo que es sabido ampliamente por todos.

Eso lo delata la opulencia con que vive la mayoría de esos oficiales que han ocupado altas posiciones en sus instituciones, con la acumulación de bienes que nunca podrían justificar, sobre todo, si partimos del bajo salario que perciben.

Es parte de la desintegración moral existente en el país, donde la presente generación sólo aspira a una riqueza por la vía fácil y rápida. Con un Estado que no tiene control de la obtención de riquezas, donde cualquier individuo puede resultar millonario de la noche a la mañana, sin haberse sacado una lotería.

Pero de algo debemos estar claros, el narcotráfico no cuenta sólo con la confabulación de uniformados, si no, también con la colaboración directa e indirecta de políticos sin escrúpulo, que de esa forma han amasado fortunas que nunca verán acabar, mientras la institucionalidad ha sido puesta de rodilla por esos grupos organizados.

Es bien sabido por todos, que en el pasado, funcionarios del Palacio, diputados y senadores, alquilaban sus placas para que los capos movieran sus drogas sin ser estorbados. Pero aún está latente en la conciencia nacional, cuando el hijo del segundo hombre al mando de la Suprema Corte de Justicia, introdujo al país un cargamento de dólares en un  avión de su propiedad, desde Puerto Rico, que de seguro no lo consiguió vendiendo plátanos en la vecina Isla, y ningún tribunal lo pudo juzgar.

Pero es inconcebible, que un regidor por asistir cuatro veces a una sesión de la Sala Capitular, gane todo el dinero del mundo, mientras un oficial de policía y de las Fuerzas Armadas que trabaja 24 horas del día, velando por la patria, apenas devengue un salario de entre 7,000 y 10,000 míseros pesos, cuando la canasta familiar ronda los 30,000.

Con tantas desigualdades, no podremos tener unas Fuerzas Armadas confiables, que cuiden con esmero y honorabilidad el legado de los fundadores de nuestra nacionalidad. Por eso mismo el denominado “Barrio Seguro” no ha dado buenos resultados, porque según informes recibidos de quienes regresan de nuestro país, cuando montan esos operativos, militares y policías se van cargados de dinero macuteando a ciudadanos en horas de las noches.

La Policía Nacional, hace mucho debió ser disuelta y en su lugar crear una Guardia Nacional, porque esa institución nació viciada y limpiarla es más que imposible, por eso consideramos un gravísimo error de las actuales autoridades, involucrar a esta institución en el combate al narcotráfico.

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