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Michelle Bachelet. Archivo

Caribbean Digital

SANTIAGO, Chile, (AP). – La historia de Michelle Bachelet es la historia del Chile de los últimos 40 años: fue detenida y maltratada en una cárcel secreta, su padre murió torturado, trabajó clandestinamente contra la dictadura militar y tuvo un papel prominente en la restauración de la democracia.

Michelle Bachelet. Archivo
Michelle Bachelet. Archivo

Llegó por segunda vez a la presidencia por la vía de las urnas, aunque con otra estatura política, como una figura de proyección internacional, que se codeó con la crema y nata de la diplomacia internacional en las Naciones Unidas y a quien las revistas Time y Forbes mencionan entre las mujeres más influyentes del mundo.

Esta militante socialista, una agnóstica de 62 años, pediatra y especialista en salud pública, saltó del anonimato absoluto al estrellato popular cuando, como ministra de Salud, puso fin a las largas filas que tenía que hacer la gente de bajos recursos para conseguir citas con médicos en clínicas de barrio. Y su popularidad se disparó el día en que, ya siendo ministra de Defensa, sacó al ejército a la calle para ayudar a la gente durante un fuerte temporal. Alguien la subió a un tanque y la foto de esa escena pasó a ser un símbolo de su lucha a favor de los humildes.

Bachelet fue la primera mujer en llegar a la presidencia de Chile, que ejerció entre 2006 y 2010. Dejó el cargo con una popularidad del 80% y ese mismo año el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, la escogió entre 26 candidatas para ser la directora ejecutiva de la recién creada ONU Mujer.

Se abocó decididamente a poner en marcha ese organismo internacional y no abrió la boca para referirse a Chile. Pese a más de tres años de silencio, los políticos chilenos, que entre tanto no lograron renovar sus liderazgos, le rogaron que volviera a ser la candidata única de la oposición de centroizquierda.

Su ambición política sumada a un sentido del deber, heredado de su padre, el general de la fuerza aérea Alberto Bachelet, la hizo regresar de Nueva York para instalarse en Santiago, en marzo último, para empezar a trabajar en su campaña que la llevó el domingo a la presidencia.

Conoce el poder, lo ha ejercido y ha padecido sus miserias, como la de su novio socialista, Jaime López, quien después de ser apresado y torturado por la policía represiva de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), se convirtió en un delator.

Su padre también padeció por el poder y por la traición de sus camaradas, que lo torturaron hasta llevarlo a la muerte, en marzo de 1974.

Esas experiencias le forjaron un carácter reservado. Es desconfiada, amiga del secretismo, disciplinada, y se ha mantenido alejada de cúpulas partidarias y de las rencillas de la élite política.

De su primer gobierno se le critica la desarticulación del movimiento estudiantil de secundaria creando un comité que no resolvió las demandas de fondo los ‘pingüinos’, como se les conocía por su uniforme, y su tardía declaratoria de alerta de un tsunami que devastó la costa del centro y sur de Chile.

Pese a no lograr ningún cambio en la sociedad chilena, salió con un índice de aprobación del 84%.

A través de los años se ha rodeado de un estrecho círculo de amigas y colaboradores que actúan como una coraza impenetrable que no permiten acercarse a ella.

Bachelet y Matthei son hijas de generales de la Fuerza Aérea que fueron muy amigos, pero que la dictadura militar separó. Se conocen desde pequeñas: ambas vivieron en la Base Aérea de Cerro Moreno, en los años 60, cuando sus padres fueron destinados a Antofagasta, en el norte.

Sus casas se ubicaban frente a frente, fueron a la misma escuela, aunque a diferentes cursos, y sus padres eran amigos.

Bachelet es hija del general Alberto Bachelet, quien por haber trabajado en el gobierno derrocado de Salvador Allende, fue encarcelado y torturado para luego morir en la cárcel en marzo de 1974. Michelle y su madre Angela Jeria fueron detenidas un par de semanas en 1975 y vivieron cuatro años de exilio, en la Alemania comunista, hasta 1979 cuando retornaron a Chile.

Matthei es hija del general Fernando Matthei, que en 1974 fue nombrado jefe de la Academia de Guerra aeronáutica, donde el padre de Bachelet fue torturado. Posteriormente fue designado Ministro de Salud del régimen y en 1978 pasó a integrar la Junta Militar de la dictadura.

El golpe militar del 11 de septiembre de 1973 sorprendió a Matthei en Londres, donde su padre, el general Fernando Matthei, era agregado aeronáutico, mientras el general Bachelet trabajaba en un organismo encargado de distribuir alimentos para combatir los precios del mercado negro que buscaban sabotear al gobierno de Allende, quien lo llamó por sus conocimientos de distribución.

Mientras Matthei asistía a sus clases de piano en Londres, Bachelet veía el bombardeo del palacio de La Moneda desde el techo de la facultad de medicina de Santiago, donde cursaba el cuarto año.

Al final de ese martes el general Matthei intentaba comunicarse telefónicamente con su hijo mayor en Santiago, en tanto que el general Bachelet sufría la primera de tres detenciones a manos de sus camaradas, antes de que un consejo de guerra lo condenase por traición a la patria y lo enviase a la cárcel de Santiago.

Jeria admitió públicamente que el general Matthei no tuvo ninguna responsabilidad en el deceso de Bachelet, quien fue torturado en los sótanos de la Academia de Guerra aeronáutica. Este general sirvió de aval ante el régimen del dictador Augusto Pinochet para que a la hija y a la esposa de su amigo les permitieran regresar a Chile a principios de 1979.

Pese al dramático cambio que sufrió su vida, Bachelet continuó sus estudios en 1974 y siguió siendo una activa militante, pero ahora en la clandestinidad. Perdió a muchos conocidos y amigos, a su mentor político y a su novio.

Ella y su madre, la antropóloga Angela Jeria, colaboraron con el Partido Socialista en tareas políticas clandestinas, hasta que fueron apresadas el 10 de enero de 1975 y conducidas a Villa Grimaldi, un centro de detención y torturas de la dictadura.

Tras dos semanas fueron llevadas a un campo de detención abierto, hasta que Bachelet fue liberada a fines del mismo mes, y su mamá permaneció presa hasta comienzos de febrero, cuando fue conducida directamente al avión que las llevó al exilio forzoso, en Australia.

Su madre recibió cachetadas en la cara y, cuando era interrogada, a Bachelet la amenazaron con la muerte de su madre, según el libro “Bachelet: La historia no oficial”, de los periodistas Andrea Insulza y Javier Ortega.

La candidata se casó en Alemania, donde nació el primero de sus tres hijos. Se separó en 1985 y en la actualidad no se le conoce ninguna pareja. En Chile Bachelet reanudó su trabajo clandestino y sus estudios de medicina hasta que se recibió en 1983.

A comienzo de los 90 se convierte en asesora del Ministerio de defensa, luego de Defensa y el 2006 llega a La Moneda, desde donde obtuvo reconocimiento internacional.

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