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El actor, cantante, cómico y ahora presentador Edu Soto (38) acaba de embarcarse en un nuevo proyecto profesional. El sábado 11 de marzo, estrenó su nuevo programa en TVE, ‘El árbol de los deseos’. Hemos hablado con él de sueños, en especial de los suyos, de su nueva faceta profesional y de las que están por llegar. También de un paso importante en su vida: sus ganas de convertirse en padre junto a su chica, Eva Hurtado.

Corazón

La de presentar era una faceta nueva para usted, ¿sintió nervios en los días previos al estreno de ‘El árbol de los deseos’?

Edu Soto

Más que nervioso estaba ansioso, porque me negué a ver los programas antes. Quería hacerlo por la tele y sentir esa emoción, porque una cosa es lo que grabas y lo que sientes, y otra el producto final. Y realmente, tras verlo, está muy bien.

C.

Jaime Cantizano fue su telonero, con ‘Jugando con las estrellas’…

E. S.

Es un acierto poner estos dos programas juntos, porque se pueden retroalimentar. Deseo que a ambos nos vaya bien y que me deje una audiencia estupenda cada semana. Espero que nos ayudemos mucho, ya que son dos espacios muy bonitos, muy limpios, donde los niños toman gran parte del protagonismo. Creo que nos hacen falta muchos programas de este tipo.

“Hay mucha magia detrás de ‘El árbol de los deseos”

C.

Cuando cumple el sueño de un niño, su cara de ilusión tiene que ser increíble. ¿Qué se siente?

E. S.

Ver a un niño sonreír, emocionado es una sensación muy bonita, que me imagino que todos habremos vivido cuando le das un regalo. Creo que a los pequeños les ha gustado este rollo de pensar en otra persona. Hemos incentivado a los niños a pensar en otros que no son ellos mismos y hemos ido viendo que les gustaba mucho. Les proponíamos ese juego de sorprender al destinatario de su deseo. Las alegrías que tuvimos en el rodaje ya son suficientes para mí, como esto que dicen los seguidores del Betis de que “el resultado nos da igual”.

C.

¿Se ha sentido como un genio que cumple deseos?

E. S.

Hay mucha magia detrás del planteamiento, que consiste en que llevamos un árbol a los niños al cole. Los entrevistamos en la copa de un árbol, como si fuera su casa. Es maravilloso cómo juega la cabeza de un niño, creyendo que todo es real. Realmente hemos cumplido deseos que de por sí eran mágicos.

Edu Soto junto a una niña, protagonista del primer programa
Edu Soto junto a una niña, protagonista del primer programa

tve

C.

Es usted muy versátil: de actor a cantante y ahora a presentador. ¿Se siente cómodo en este nuevo rol?

E. S.

En este programa me he sentido muy cómodo. Imagino que depende de cuál sea el formato, la productora y el director. En este, me han ayudado mucho, no me han obligado a nada. Todo ha sido consensuado, meditado y hablado. Me han permitido ser yo mismo, que es algo fundamental para mí. Tengo que presentar, moderar y no quiero fingir. Hemos hablado todos el mismo lenguaje y así sí me atrevo a presentar.

C.

Hablando de sueños, ¿cuáles eran los suyos cuando era pequeño?

E. S.

Ser jugador de baloncesto profesional. Yo jugaba al baloncesto y era una pieza muy importante en mi vida. Otra era vivir en Águilas, un pueblecito de Murcia. Toda mi familia era de allí y yo iba todos los años a pasar un mes entero. Se me quedaba corto y me daba mucha rabia. Luego de mayor pensaba: ¡Qué aburrimiento!

“De niño quería ser jugador de baloncesto”

C.

¿Y le queda alguno por cumplir?

E. S.

Hay muchos sueños y muchas alegrías pendientes. Tengo un nuevo proyecto que empiezo conmigo mismo. Me voy a hacer una cuenta de Youtube y me voy a poner a hacer el gamba como youtuber a mi estilo y con mi experiencia televisiva. Mis pequeñas historias, escribiendo cosillas, microentrevistas, microsketches. Voy a hacer ‘microcositas’ de todo para este medio. Otro sueño es que este programa de televisión funcione. Y también con que la vida sea siempre maravillosa.

E. S.

Afirmativo. Siempre me han gustado mucho los niños y creo que mi profesión tiene cosas de niños porque los actores jugamos a lo mismo que ellos, por eso me he divertido tanto. A los 38 años me empieza a surgir un instinto paternal bastante acentuado. Ojalá. Nunca se sabe, pero es algo que me ronda por la cabeza y me gustaría.

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