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Richard Espinosa
Por Richard Espinosa
Santiago, RD. Miles de ciudadanos han salido a las calles a una sola voz y utilizando como símbolo el color verde, reclamando fin de la impunidad en la República Dominicana, reclamo que ha surgido de manera “espontánea” desde el seno del pueblo, según manifiestan los que participan activamente en ella.
La participación de la ciudadanía en la lucha por el fortalecimiento democrático y las reivindicaciones sociales, siempre resulta un ejercicio necesario para el equilibrio y la gobernabilidad de los pueblos, sin embargo; cuando vemos la ingerencia de actores que representan   intereses particulares aprovechando la coyuntura para “pescar en río revuelto” se pierde la esencia, la confianza y la credibilidad en lo que verdaderamente se persigue.
Más allá del verde que reclama fin de la impunidad, aparecen pronunciamientos como el que hizo el Presidente de la República, en su discurso más reciente el 27 de febrero en su rendición de cuenta, cuando dijo: “El primer abanderado de la lucha contra la impunidad soy yo. Lo afirmo con mi palabra y lo voy a seguir confirmando con mis acciones.” Palabras que comprometen aún más al mandatario en su deber de hacer lo que le corresponde para poner un alto a éste flagelo, reclamado por muchos que lo hacen porque desean lo mejor para su país, pero lamentablemente por otros que su único objetivo es lograr un “quítate tú para ponerme yo”, dejando a un lado los intereses colectivos por intereses particulares, que pena!
Para lograr un estado consono con las exigencias de sus ciudadanos, donde la institucionalidad sea fuerte, que la democracia funcione para que impere el estado de derecho y que el régimen de consecuencias​ sea fruto de la aplicación de la ley, necesariamente requiere del concurso de todos y todas, en mayor proporción del estado por ser quien tiene la responsabilidad de conducir los destinos de la nación, pero también de todos los que tenemos el privilegio de vivir en ella.
Estamos llamados a hacer un ejercicio de reflexión que nos impulse a un comportamiento ejemplar de verdaderos ciudadanos, tomando como bandera el bien colectivo, dejando a un lado el beneficio mediático que se pueda obtener en determinadas circunstancias y sobretodo cumplir con nuestros deberes como entes responsables​ y exigiendo con vehemencia, pero con respeto, nuestros derechos. Así se hace patria.

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