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El nuevo presidente de Haití, Michel Martelly, recibe la banda presidencial del presidente del Senado, Jean Rodolphe Joazil, en Puerto Príncipe.

TRENTON DANIEL

Agencia AP

Tomado de El Nacional

PUERTO PRINCIPE. AP.  El carismático cantante de música popular Michel “Sweet Micky” Martelly asumió la presidencia de Haití el sábado prometiendo reconstruir su capital devastada por un terremoto, desarrollar el campo —descuidado durante décadas: y erigir un ejército moderno.

El nuevo presidente de Haití, Michel Martelly, recibe la banda presidencial del presidente del Senado, Jean Rodolphe Joazil, en Puerto Príncipe.

El cantante de 50 años ganó la segunda ronda de las elecciones presidenciales el 20 de marzo luego que los haitianos se mostraron hartos de que mandatarios anteriores no lograron cumplir sus promesas de ni siquiera los servicios más fundamentales, como caminos decentes, agua potable y electricidad en la nación más pobre del hemisferio occidental.

Martelly fue juramentado durante un apagón frente a decenas de figuras y dignatarios, como el ex presidente estadounidense Bill Clinton, el enviado especial de la ONU para Haití y el jefe de la misión de la ONU que ha mantenido el orden en Haití desde 2004, Edmond Mulet.

También estuvo presente Desi Bouterse, el presidente de Surinam que está siendo juzgado por las ejecuciones en 1982 de 15 opositores políticos.   El ex presidente haitiano René Preval se quitó la banda presidencial y la colocó sobre Martelly.

Ambos se estrecharon la mano y se abrazaron, pero no se dijeron nada. La esposa de Martelly, Sophia, subió luego al escenario para acomodarle la banda a su esposo, mientras sus cuatro hijos se les acercaban.

Martelly no habló mientras salía del Parlamento hacia el Palacio Nacional, donde iba a pronunciar un discurso.

Fuera del Parlamento, se reunieron más de 1.000 seguidores de Martelly.   “Hoy es fiesta para nosotros, para las masas, porque el campo está destruido”, dijo Esaue René, un mecánico de 28 años de edad, que tiene grandes esperanzas en el nuevo mandatario.

“Me gustaría que cree puestos de trabajo para que la gente no esté sentada en las plazas públicas porque no tiene nada más que hacer”, agregó.   Martelly tuvo atractivo entre los votantes jóvenes porque parece la antítesis de Preval, quien era considerado anodino y poco inspirador.

En contraste, Martelly es efusivo y carismático e incluso bromeó al afirmar que bailaría desnudo sobre el Palacio Nacional si resultaba elegido a la Presidencia.   Sin embargo, los retos que enfrenta Martelly para cumplir con sus ambiciosas promesas de campaña resultaron evidentes el sábado.

Prestó juramento frente a un derrumbado Palacio Nacional y un barrio miserable atestado con miles de personas desplazadas por el terremoto de magnitud 7,0 que mató a unas 230.000 personas.   Durante su campaña prometió reconstruir el campo haitiano, olvidado durante décadas por sus predecesores, y organizar un nuevo ejército, pues el anterior fue desbandado luego del golpe de Estado que provocó la salida del país del presidente Jean-Bertrand Aristide.

UN APUNTE

Suerte

Michel Martelly ganó las elecciones haitianas después de que fueron rectificados los resultados de la primera vuelta electoral que lo habían colocado en un tercer lugar y por ende fuera de competencia. Cuando por las presiones internas y externas el Consejo Electoral revisó los cómputos, Martelly escaló al segundo  puesto.

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