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Fifi Almonte.

José Rafael Sosa

Especial/Caribbean Digital

 

SANTO DOMINGO./ Elizabett Ovalle, actriz y directora, se enfrentó con la labor de revalorar la imagen de María Montez y a ese tenor escribió un libro para niños y el guión de una obra teatral que ahora ha tomado cuerpo enla Sala AidaBonelly de Díaz, del Teatro Nacional.

Fifi Almonte.

María Montez, figura nacional del cine internacional de antaño, cuando era muy improbable que la gran industria asimilara una chica procedente de una desconocida provincia sureña llamada Barahona, y que triunfó en base a una combinación de talento, esfuerzo personal y belleza exótica con una capacidad de arrobarse todas las pantallas y todas las fantasías de hombres y mujeres, seducidos, cada cual a su manera, por aquellos ojos rondando por las esquinas innombrables del universo de la belleza inexplicable.

Con motivo del centenario de su nacimiento, acaecido en 1912, varios son los proyectos que se han erigido para levantar su memoria, de entre los cuales la Agenda 2012 de Pinturas Tropical es el que mejor la documenta.

En el plano teatral, este de Ovalles, es el segundo que se monta en el país, para llevar a escena la vida, el trayecto y el final trágico de esta artista del cine. También resalta el  buen montaje de Luis Dantes Castillo, en Sala Ravelo (que comentamos en su momento) y que no debió  remontarse una semana antes de éste otro para evitar confusiones y choches en la promoción en los medios.

Elizabeth Ovalle acepta el desafío de trabajar en una sala, como la Aida Bonellyde Díaz, que no cuenta con las condiciones técnicas para montajes de teatro, pero que soluciona de modo  en la medida en que le fue posible, planteando un entramado que vincula proyección en video que incluye una conducción digital por parte de un periodista actual que admira a la Montez, la proyección de escenas de sus películas y de carteles de sus producciones (algunos vistos por primera vez, proporcionados por la Dirección General de Cine y otras fuentes).

 

Lo actoral

Fifi Almonte, ante uno de los desafíos histriónicos más fuertes de su carrera, saca expone la vida de esta artista, con una interceptación que se concatena con las intervenciones del video que conduce la historia.

La actriz se “mete” en la piel de la figura cinematográfica y reproduce ambiente, situaciones, personajes y circunstancias, en general con cierto, Restablilla parlamentos  en algunos  instantes parlamentos que sabemos puede gerenciar mucho mejor.

en la interpretación.

Basada en la biografía de Margarita Vincens de Morales, la historia es una oferta distinta, con elementos que alguna gente no comprendió de primera vuelta, como el personaje oscuro, lento, casi sonambuloide,  su vestuario y ademanes, y que no es otro que la tragedia que solapadamente le acompañaría hasta su partida a destiempo.

Ese personaje, quienes no están al tanto de lo que fue la vida de la actriz, no se le encuentra sentido, agravada la circunstancia por su diseño de arte altamente chocante a los ojos de quien está en ignorancia de lo que se intenta decir.

Lo coreográfico

Alexander Duval diseña el desarrollo en escenario de una pieza lo suficientemente extensa para mostrar la versatilidad de la Almonte y sus apoyos danzarios (Luis Pérez y Diómedes Alberty). El número interpretado refresca la escena y permite que la Almonte se exprese en un género escenico que pocas veces ha tenido oportunidad de enfrentar.

Lo “fashion”

El aspecto vestuario adquiere en esta pieza, una singular importancia. Este poderoso recurso llena con sus expresiones desde antes de iniciarla pieza, con la exposición de modelos en el lobby de la sala, donde se inicia posteriormente la obra.

Si se vincula al vestuario de una obra de teatro, particularmente si la pieza escénica impone los estilos de la alta moda de las estrellas, y el nombre de Leonel Lirio, lo que queda por ver es una experiencia de excelencia.

Lirio logra, con el desfile de los trajes, particularmente los de alto lujo, reafirmar su talento apoyado en un cuidadoso estudio de los telares y líneas del vuelo con que se vistió la estrella, la Reina del Tecnicollor.

 

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Si se vincula al vestuario de una obra de teatro, particularmente si la pieza escénica impone los estilos de la alta moda de las estrellas, y el nombre de Leonel Lirio, lo que queda por ver es una experiencia de excelencia.

Lirio logra, con el desfile de los trajes, particularmente los de alto lujo, reafirmar su talento apoyado en un cuidadoso estudio de los telares y líneas del vuelo con que se vistió la estrella, la Reina del Tecnicollor.

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