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Escenas no oficiales de la película.

José Rafael Sosa

Especial/Caribbean Digital 

El camino que eleva la calidad del cine local es inexorable. De ahora en más, tras la exhibición de la película-documental La Montaña, ya no se podrá decir: “Yo no veo cine dominicano”. El prejuicio palidece en el marco de un cine consistente y coherente con los estándares internacionales del cine dominicano porque se habrá demostrado que es imposible englobar en una etiqueta simplista, la producción cinematográfica dominicana.

Escenas no oficiales de la película.
Escenas no oficiales de la película.

La Montaña,  dirigida por Tabaré Blanchard, conocido hasta ahora por sus impecables videos para artista y sus anuncios de altísima terminación, da la sorpresa en este giro acelerado de la calidad del cine dominicano, que se afirma con su trabajo narrando con belleza y poéticas imágenes, la escalada dominicana al Monte Everest, seguida casi de inmediato por El Gallo, (Juan Fernández), Biodegradable (Juan Basanta), Noche de Circo (Alan Nadal Piantini); Cristo Rey (Leticia Tonos) y María Montez, la Película.

Caso aparte es la exhibición, desde el jueves 31 de este mes de la comedia Sanky Panky II, un trabajo que ya hemos visto y que recomendamos con alegría y empuje fílmico, una lección anti-machista con un entramado de actuaciones (incluso dramáticas y emotivas) fotografía, edición y banda sonora completamente impresionantes.

La Montaña, la producción de cine que narra la expedición del años 2011 al Monte Everest, llega a los cines este jueves 24 con la  clara y cierta misión de transformar el prejuicio que lleva a mucha gente a decir “yo no veo cine dominicano”, o el “cine dominicano es malo” , porque demuestra cómo hacer cine de calidad mundial, presentable con dignidad absoluta en cualquier festival del mundo.

La Montaña es una evidencia  de cómo usar profesionalmente el lenguaje del arte cinematográfico, partiendo de un guión magníficamente escrito que entrelaza dos historias desbordando el género documental y  narrado con exactitud, ternura  y excelencia, con una gestión noble en sonido, música, fotografía, edición y fotografía.

Desde el inicio de la proyección, se percibe que algo nuevo ha llegado al cine, sin importar que la ciudad no esté colmada de vallas de publicidad exterior, ni que  resulten abrumadoras las pautas en televisión para invitar a verla a partir de mañana jueves-

La Montaña reúne lo necesario para una película fuera de toda consideración cuestionable. Es un atrevimiento de “cine vertité” –el que se apoya en el relato de hechos verdaderos- con el inserto de otra historia similiar, especialmente producida para resaltar su perfil dominicanista, al introducir la historia de Pompón, Bombillo y Yefry Feliz, tres muchachos de Nizao que se inspiran en la expedición al Everest, para ascender al Pico Duarte, permitiendo un sabor tan criollo como universal a la producción.

Resalta la calidad descriptiva y poética del guión que narra Pavel Núñez, además del armazón musical con piezas creadas especialmente para La Montaña y otras adaptadas con maestría musical.

Inolvidable la gestión que hace el director con los materiales de las dos expediciones. Este es el tipo de cintas que se hacen sobre todo en la edición.

La Montaña entierra para siempre el desprecio, prejuicio o voluntario desconocimiento de la calidad del llamado, algunas veces de forma despectiva, “cine dominicano”.

 

El equipo

Producción: Funglode Films, La Visual Sonora y Agua Viva

Director: Tabaré Blanchard

Co-director: Iván Herrera.

Narración y banda sonora: Pavel Núñez

Talentos: Expedición al Everest: Karim Mella, Iván Gómez y Federico Jóvenes.

Expedición al Pico Duarte: Alfredo Féliz (Popón), Yefry Féliz y Claudio Encarnación (Bombillo).

Producción

La Montaña es un esfuerzo cinematográfico inusual, producida por Funglode Films, La Visual Sonora y Agua Viva, con respaldo  de La Nacional de Ahorros y Préstamos.

 

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