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Puerto Plata, una ciudad turística. Archivo.

Edgar Lantigua.

Puerto Plata.– Las revelaciones recientes sobre el caso de la Mulata III, ha dado mucho de qué hablar, en esta provincia, en el país y en el mundo, ya que comienzan a surgir informaciones que ponen en contexto la situación real del sonado caso.

 Puerto Plata, una ciudad  turística. Archivo.
Puerto Plata, una ciudad turística. Archivo.

Luego del allanamiento y apresamiento de los alemanes en octubre pasado, sus abogados y los propios implicados han causado un gran revuelo con la noticia de que durante el allanamiento habrían sido sustraídos 60 millones de pesos de dos cajas fuertes, con dinero, lingotes de oro, relojes y otras joyas.

Sin embargo, informes periodísticos dan cuenta de que el inventario de los bienes en posesión de los alemanes a la hora del allanamiento llegarían apenas a 30 millones, lo que remite a la siguiente pregunta y todo fue robado?

Evidentemente que no. Como se demuestra del análisis de las informaciones que han surgido en las últimas horas, el inventario presentado al Ministerio Público por el cónsul de Alemania, incluye, por ejemplo los dos vehículos incautados por las autoridades para fines de investigación: una Jeepeta Tahoe, blindada y una ambulancia, ambos en poder de las autoridades por lo que no fueron robados.

El inventario incluye además las armas legales de los alemanes pertenecientes al grupo, cuyo valor, no cuantificado por el momento, habría que deducirlo de los 30 millones, no sesenta declarados por los implicados a través del cónsul, así como las computadoras y otros objetos que se encuentran dentro de las evidencias del caso, en poder de las autoridades judiciales.

El robo efectuado por varios de los agentes policiales actuantes, calificado de bochornoso, por la propia fiscalía de Puerto Plata y varias personalidades locales y nacionales, habría sido por un monto, mucho menor de los 60 millones denunciados inicialmente por los alemanes pertenecientes al grupo o secta establecidos en el proyecto residencial de Sosúa.

Es claro, además, que los mismos tenían en su poder armas de alto calibre, granadas y otros objetos que no están previstos para el uso de particulares, sino de las fuerzas militares del país.

Durante varias semanas todo el país y medios internacionales han estado hablando del supuesto robo de 60 millones, que va por treinta “y bajando”, según fuentes consultadas por Ultimo Diario que entienden que la manipulación de la  información podría poner en entredicho la seriedad de los alegatos de los miembros de la supuesta secta en Sosúa.

Esta misma semana una crónica de Acento.com daba cuenta de que el procurador general adjunto Bolivar Sánchez habría indicado de que el conflicto entre los alemanes que dio pie al allanamiento se produjo por dificultades entre los miembros del grupo calificado de secta religiosa y el jefe de la misma Peter Brunck.

Los miembros disgustados de la secta habrían sido quienes hicieron las denuncias de tráfico de armas que motorizaron la acción pública que se materializó en el allanamiento realizado en octubre del 2012.

Uno de los argumentos esgrimidos para cuestionar el proceder de la fiscalía fue que supuestamente la magistrada Alba Núñez habría entregado las órdenes de allanamiento al capitán Gerson Acosta y no a los fiscales actuantes.

Durante la rueda de prensa efectuada hace unos días por la fiscal titular esta explicó que los fiscales y la Policía coordinaron la acción a realizar y se dividieron en tres grupos,  en una reunión previa al allanamiento efectuada en la comandancia de la Policía en Sosúa.

Explicó que al producirse el tiroteo, como era natural los fiscales procuraron proteger sus vidas, lo que explica el por qué los miembros de la policía pudieron entrar tiempo antes y sustraer los artículos robados cuyo monto está siendo cuantificado.

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