SANTO DOMINGO. La noche del 10 de octubre pasado, en el piso 27 de la torre Silver Sun Gallery, con una panorámica que permite ver la Capital completa y más allá, el Licey lanzó ante los medios un grito de guerra desafiante en voz de su presidente, Jaime Alsina: “Quítense del medio, que ahí vienen los Tigres”, uno que le ha dado la vuelta al mundo con la narración de Franklin Mirabal.

Tras bordear el abismo en la serie regular, clasificarse como últimos, pero repuntar con un contundente el round robin, los azules se encomiendan esta noche al derecho curazoleño Jair Jurrgens en el arranque de la final que aglutina los clubes que se reparten casi dos tercios de la simpatía.

Un Licey obsesionado con repetir coronas por primera vez en 32 años y unas Águilas que no alzan un cetro en una década reúne los ingredientes perfectos para seguir hasta los siete partidos que se podrían jugar pitcheo tras pitcheo.

La última vez que se celebró en el Monumento de los Héroes de la Restauración (2008) la herramienta Messenger de Microsoft era la única que hacía sombra a los mensajes de textos de pagos que luego eclipsaron WhatsApp y Telegram, MySpace y Hi5 eran las redes sociales de vanguardia y Facebook solo estaba disponible en el idioma inglés.

Esta es una serie pareja en la que los azules lucen con una ligera ventaja, sobre todo en la parte ofensiva y el relevo. Las cuyayas ganaron con holgura los choques en la serie regular 8-2, pero los felinos ripostaron 4-2 en los playoffs.

La batería azul luce con una ligera ventaja al combinar bates con habilidad para embasarse con el bate o la vista como Julio Borbón, Erick Aybar y Emilio Bonifacio con el poder de Juan Francisco, Yamaico Navarro, Yermín Mercedes y Jeimer Candelario. Los de Lino Rivera apelan a Jonathan Villar, Danny Santana, Johan Camargo, Junior Lake y Ronny Rodríguez y pueden extrañar a Zoilo Almonte, una pieza a la que Jason Rogers tiene la tarea de reemplazar.

El relevo felino también parece mejor con la inclusión de Hansel Robles, que se une a un grupo que cuenta con Dustin Antolin y Jairo Asencio como cerrador de luxe.

Jurrgens, un veterano de 31 años con varias paradas en las Grandes Ligas, solo apareció dos veces en el todos contra todos, el último el cuatro de enero ante los Gigantes cuando trabajó seis entradas de cinco hits, dos vueltas, una base y un ponche. De sus 13 salidas solo una fue ante las Águilas, el 19 de noviembre, donde solo permaneció cuatro capítulos tras ser atacado con siete imparables, cuatro vueltas y otorgó dos boletos con cinco ponches.

“Es un honor y quiero dar gracias al equipo de coaching y el staff y yo lo voy a tomar como otro juego. Sé que es un juego importante y grande, pero si trato de pensar en eso me voy a poner un poquito tenso y no me van a salir los pitcheos como yo quiero”, dijo Jurrgens a DL.

Michael Roth enfrentó a los Tigres en una sola oportunidad, el pasado día 14, y en 4.2 entradas aceptó cuatro hits y dos vueltas. Luis Urueta, el dirigente azul, mantiene los pies en el suelo.

“Aquí todos conocemos de la liga y sabemos de lo difícil que son los oponentes, esperemos que sea una serie pareja y que al final nosotros seamos los ganadores”, dijo el colombiano Urueta, que busca convertirse en el primer sudamericano que gana en el país.

Anderson Hernández corrió ayer y podría estar disponible para la serie.

“Es difícil planificar en esta liga, enfrenta un equipo hoy, en el round robin otro y ahora en la final otro, pero el núcleo de las Águilas siempre ha sido el mismo con jugadores importantes como Ronny Rodríguez, (Edwin) Espinal, Juan Carlos Pérez, Danny Santana, jugadores que han estado todo el año y seguramente son jugadores de mucho cuidado y mucho peligro”, dijo el estratega.

El referente más reciente entre ambos conjunto es el round robin. Allí los azules “comieron con su dama” ante las Águilas. Batearon para .326 (221-72), sobreanotaron 39-30 y con hombres en posición de anotar se fueron de 68-23 (.338), de acuerdo a winterballdata.com. Los bates cibaeños fueron poco oportunos ante los añiles al irse de 64-17 (.266) y su pitcheo fue poco efectivo (6.06 con 1.85 de WHIP). En la oficina, Manny Acta tiene otra oportunidad de derrotar a su antigua empleador. NPerez@diariolibre.com

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