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Caribbean Digital

Fuentes: Reuters/Yahoo.es

Las fuerzas de Muamar Gadafi se enfrentaban a los rebeldes libios en varios frentes en medio de una escalada de la crisis y la capital fue escenario de disturbios cuando hombres armados dispararon para dispersar a manifestantes que gritaban “Gadafi es el enemigo de Dios”.

Interpol, con sede en París, emitió un alerta global contra Gadafi y 15 miembros de su círculo íntimo para ayudar a la policía en todo el mundo a aplicar sanciones de la ONU que buscan poner fin a la violencia en el duodécimo mayor exportador de petróleo del mundo.

Jurando “victoria o muerte”, los rebeldes asentados en el este del país avanzaban el viernes hacia una gran terminal petrolífera en Ras Lanuf, ubicada en una carretera costera clave, y declararon que tomaron el aeropuerto.

En el oeste, fuerzas de seguridad leales a Gadafi lanzaron una ofensiva para recuperar Zauiyah, una localidad que desde hace días desafía su autoridad, y residentes reportaron 30 civiles muertos. Entre las víctimas se encontraba el líder de los rebeldes de la zona.

Las regiones del este del país, alrededor de la ciudad de Bengasi, ya han quedado en manos de los rebeldes tras una revuelta popular contra el mandato de cuatro décadas de Gadafi.

El levantamiento, el más sangriento hasta la fecha contra un mandatario en Oriente Próximoo el norte de África, ha dejado fuera del mercado casi el 50 por ciento de los 1,6 millones de barriles de petróleo al día que producía Libia, país miembro de la OPEP.

La revuelta está causando una crisis humanitaria, especialmente en la frontera tunecina, adonde han huido decenas de miles de trabajadores extranjeros.

Sin embargo, un puente aéreo organizado por la comunidad internacional empezó a aliviar la marea humana procedente de Libia mientras se corría la voz entre los refugiados de que habría aviones para llevarlos a casa.

Los rebeldes dijeron más temprano a Reuters que sólo estaban abiertos a negociar el exilio o dimisión del líder libio, tras ataques contra civiles que han sido condenados por la comunidad internacional y desencadenado sanciones económicas y de armas, además de una investigación en el tribunal internacional de crímenes de guerra.

“VICTORIA O MUERTE”

“Victoria o muerte (…) No pararemos hasta que liberemos este país”, dijo Mustafa Abdel Jalil, al frente del Consejo Nacional Libio, a los seguidores del levantamiento desatado hace dos semanas.

Abdulá al-Mahdi, un portavoz rebelde, dijo a Al Yazira que los combatientes de la oposición atacarán la capital una vez que las potencias internacionales impongan una zona de exclusión de vuelos para sofocar el control de Gadafi sobre el país de 6 millones de habitantes.

Los países occidentales han pedido a Gadafi que se vaya y están estudiando varias opciones, entre ellas la imposición de una zona de exclusión aérea, pero recelan de cualquier implicación militar ofensiva.

En medio de la creciente preocupación internacional por la escasez de comida y suministros médicos en algunas zonas controladas por los rebeldes, se están acelerando los esfuerzos diplomáticos para poner fin a un conflicto que Occidente teme que pueda provocar un éxodo masivo de refugiados hacia Europa.

Una instalación petrolera en Zueitina, al sur de la ciudad de Bengasi, fue atacada y estaba en llamas, informó Al Yazira mostrando un video con imágenes de una columna de humo negro que salía de una planta.

En Zauiyah, 50 kilómetros al oeste de Trípoli, las fuerzas leales a Gadafi lucharon durante horas con los rebeldes que tomaron el centro de la ciudad, dijeron dos residentes a Reuters.

“Desde la 11 de la mañana hasta ahora los mercenarios de Gadafi, principalmente de África, han disparado contra los residentes aquí”, dijo un local llamado Ibrahim. “Cientos de víctimas están ahora en el hospital”, agregó.

En Trípoli se registraron tiroteos en el distrito de Tajoura cuando leales a Gadafi dispersaron a manifestantes que gritaron “Gadafi es el enemigo de Dios” al salir de la mezquita Murat Adha tras las plegarias del viernes.

Voluntarios rebeldes dijeron que un ataque de un avión de combate del Gobierno libio casi cayó en una base militar tomada por la oposición que alberga un gran depósito de municiones en la ciudad de Ajdabiyah.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su preocupación por la situación, pero no mostró indicios de querer intervenir militarmente.

“Muamar Gadafi ha perdido la legitimidad para liderar el país y debe irse”, dijo Obama, en la primera vez que instaba en público a Gadafi a abandonar Libia, aunque lo ha hecho en comunicados escritos de la Casa Blanca.

Mientras continúan los esfuerzos por aislar al líder libio, Austria amplió una lista de activos congelados para incluir a un destacado funcionario de la Autoridad de Inversión de Libia (LIA por su sigla en inglés), Mustafa Zarti, por posibles vínculos con el círculo íntimo de Gadafi.

El principal fondo soberano de Libia, LIA, controla alrededor de 65.000 millones de dólares.

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