Aunque lo suyo no son los libros de autoayuda, la actriz Loles León ha comprobado que cuando se desea mucho algo, se acaba consiguiendo. Su trabajo en la obra ‘¡Oh Cuba!’ es justo lo que necesitaba para cambiar de registro.

Hablamos largo y tendido con ella de este nuevo trabajo, pero también de qué necesidades tiene su corazón.

Corazón Acaba de presentarse en el Centro Cultural de la Villa con ‘¡Oh Cuba!’, pero llegan rodados tras una gira de meses. Los 98 días que Federico García Lorca pasó en La Habana son el argumento de este montaje que ha definido como “una cajita de música”. ¿Qué le atrajo de este papel?

Loles León El productor Lope García me había hecho varias ofertas pero le insistí en que mi deseo era hacer algo distinto, que diera el ‘campanazo’, de prestigio y emocional. Cuando llegó esta obra, me di cuenta de que era lo que buscaba. Es una cajita de música hecha con enorme cariño por los músicos y la coreografía. Esos tres meses de Lorca en Cuba son la base de un trabajo inédito que firma Francisco Ortuño, director y autor del libreto, y comprendí que iba a hacer algo totalmente diferente a mi trayectoria anterior. Es una joyita que disfrutaré mientras dure.

C. ¿Necesitaba dejar a un lado su perfil cómico, que sin duda es el más popular, sobre todo, tras su paso por ‘Aquí no hay quien viva’ y ‘La que se avecina’?

L.L. A mi edad, interpretar la voz de Lorca y el duende lorquiano te hace conocer otras facetas, ya que es la primera vez que hago algo tan íntimo con el espectador.

C. ¿Qué fue lo que más le costó?

L.L. Memorizar un texto tan largo. Los poemas, la belleza de los sonetos, decirlos sin recitar pero que los entienda bien el público… No hay convencionalismos y todo resulta muy novedoso. He trabajado mucho este texto. He estudiado encerrada durante cuatro meses sin salir y únicamente pensando en Lorca y en esa Cuba de 1930.

C. ¿Y ahora no le preocupa que después de esta obra lo que venga le sepa a poco?

L.L. Es una enorme suerte y todo un lujazo y placer poder tener un reto como este en la fase de la vida en la que me encuentro.

Ni la envidia ni los celos sirven. Yo antes los padecía y sufría mucho”

C. ¿Tenía necesidad de que la vieran con otros ojos? ¿Buscaba cierto prestigio que requiere de unos montajes especiales?

L.L. Necesitaba lo que estoy haciendo. Se puede sacar punta a algunas cosas, pero te aseguro que esta obra gusta. Cuando la gente llega al teatro no sabe bien a lo que viene y de ahí la sorpresa de muchos. Lo bueno es que todo está tan bien medido que es una alegría para el publico verme así y un placer para mí.

C. Después de un parón profesional de varios años donde sé que no lo pasó bien, lleva unos años que enlaza o compagina proyectos ya sea de teatro, cine o televisión. ¿Está de moda?

L.L. Uy, tengo otros proyectos de los que no me dejan hablar. Es verdad que trabajo sin parar y encima con muchas satisfacciones, sobre todo fuera de España con el mediometraje que protagonicé y que ha obtenido un montón de galardones.

C. Pero, ¿por qué ahora?

L.L. Creo que el truco es saber esperar. Tener la calma que yo no tenía. He tenido que tener templanza y eso te lo aporta la madurez. Aprendí a no agobiarme ni sufrir porque el teléfono no sonaba.

C. ¿Cómo soportó esa situación?

L.L. Nunca he hecho terapia ni cosa parecida. Lo que me ayudó fue encajar los golpes que me ha dado la vida y desarrollar mi calma. Incluso acepté la idea de cambiar de profesión si fuera necesario. Cuando ha entrado un aire nuevo es cuando he empezado a salir a flote después de tocar fondo.

C. ¿Ha tenido más desengaños o buenas sorpresas por la forma en la que han reaccionado sus amigos?

L.L. Me he llevado muchos desengaños, pero me he quedado quieta. Hay cosas que no me esperaba pero me han servido como aprendizaje. He dejado que la vida me pasara por encima y ahora me estoy levantado y encontrando cosas muy bonitas.

He dejado que la vida me pasara por encima y ahora me estoy levantando”

C. Lo cierto es que físicamente está mejor que nunca.

L.L. La fuerza de voluntad cuenta mucho y, a mi edad, decidí que tenía que cuidarme. He cambiado mi alimentación y me he adaptado a la dieta mediterránea, para lo que reconozco que fue de gran ayuda lo que aprendí en ‘MasterChef’ (TVE).

C. Con todas las dietas que ha hecho y, al final, se trataba de comer bien y sano.

L.L. Desde los 17 años haciendo dietas y liposucciones que no han servido para nada, ya que lo que ha funcionado es cuando he decidido fijarme en las cosas pequeñas y aprender a cuidarme de verdad. Esta alimentación de la dieta mediterránea y ordenada ha conseguido que fuera bajando de peso sin darme cuenta. Es como ir por la vida corriendo y llegar al precipicio. Hay que parar y dejarse de ansia y agobio.

C. ¿Y de amor cómo andamos? ¿Le sigue dando ansiedad?

L.L. Siempre he sido muy ansiosa y de vivir grandes pasiones por encima de todo. En cambio, para mí, hoy el amor es la buena compañía, una persona con la que te entiendas, compartir una receta culinaria o ver una película. Eso es lo que yo quiero. Entenderme con alguien y eso solo se consigue poco a poco.

C. ¿Cree que sería capaz de compartir su vida con alguien?

L.L. Vivir juntos no lo veo fácil. No quiero tener a nadie de forma permanente, aunque basta que hoy diga esto y luego me pase todo lo contrario. La vida te sorprende y vete a saber lo que puede pasar.

C. ¿Hace cuánto que no tiene un amor importante en su vida?

L.L. Hace mucho. Años. He tenido alguna ilusión, pero de las que han durado nada. Además, ahora con esta obra tan intensa de Lorca reconozco que me gustaría vivir algo así, pero no se cómo lo haría porque tampoco me sobra el tiempo.

Aprendí a no agobiarme

ni sufrir porque el teléfono no sonaba”

C. ¿Pone de su parte para encontrar pareja? ¿Acude a citas a ciegas o usa algún soporte tecnológico?

L.L. Imposible. Me levanto a las 5 de la mañana para grabar la serie y cuando acabo, me meto en el teatro. No tengo espacio ni para tomarme un refresco. Pero ahora lo más importante no es el amor.

C. ¿Lo dice convencida o para creérselo usted misma?

L.L. Convencida no. Realmente cuando tengo necesidad de un amor son los fines de semana, la noche del sábado, que es cuando echo de menos hacer plan con una pareja.

C. ¿Cree que hoy podría perder los papeles por algo?

L.L. Por un hombre, no. La prueba es que me ha pasado y me he quedado tan ancha. Eso me ha ocurrido antes, cuando dejaba todo por una pasión, pero ahora te aseguro que no, tengo otras prioridades.

C. ¿Qué le asusta hoy?

L.L. Que les pase algo a mis seres queridos. Esos son mis miedos.

C. ¿De qué se siente orgullosa?

L.L. De no ser envidiosa. Soy feliz cuando a mi gente le va bien. Ni la envidia ni los celos sirven. Yo antes los padecía y sufría mucho.

C. Ha sido una mujer muy comprometida que ha luchado activamente por las injusticias. ¿Que le parece la campaña #MeToo?

L.L. Yo vine sola a trabajar a Madrid y claro que me encontré obstáculos y puertas cerradas solo por ser mujer. Eso correspondía a un mundo machista y por eso me he dedicado a luchar por lograr mis sueños. No me he sentido acosada en mi profesión. Me parecen bien estos movimientos, pero siempre sin caer en los extremos. Es importante que haya denuncias para que no vuelvan a ocurrir esas situaciones. Tenemos leyes y derechos, y hay que ir al fin de la cuestión, que es crear leyes que nos apoyen. En ese sentido, soy una pionera, como tantas de mi generación.

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