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Archivo.

José Alfredo Espinal

Especial/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicano. A mi viejo lo vi por última vez hace 23 años. Tenía 9 años cuando supe del último aliento que recibí de su cuerpo.

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No recuerdo tantas cosas de mi viejo. Solo se que era un padre cariñoso y responsable. De su vida podrán decirme muchas cosas, buenas y negativas.

Recuerdo que era buen padre, que se preocupaba por mí y mis hermanos.  

Lo que hace que lo recuerde con frecuencia es la referencia que tiene la gente de él.

“Tu padre era un hombre serio y trabajador”. Así me decía la gente del pueblo cuando apenas contaba con 9 años de edad.

Por eso hoy disfruto la oportunidad que nos regala Dios junto a mis hijos y mi esposa, una satisfacción hermosa que como padre puedo expresar abiertamente.

Como metas tratamos de ser un padre responsable en todo el sentido de la palabra y pedir a Dios que nos ayude a ver a nuestros hijos (hombre y mujer), de bien, profesionales, con una buena formación, de valores.

Felicidades a todos los padres dominicanos en su día, sabiendo que la tarea por cuidar, proteger y aconsejar a nuestros hijos e hijas es un esfuerzo de todos los días. De ahí depende que clase de personas tengamos en el futuro en nuestras sociedades.

Lo que vivimos hoy es el reflejo de lo que nos enseñaron en el pasado. 

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