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José Alfredo Espinal

Editor/Caribbean Digital

La Iglesia Católica en Santiago llamó a la población dominicana en este nuevo año 2014 a no violar la luz roja de los semáforos y a fortalecer los grupos comunitarios como expresión genuina y limpia de la presión social “que debemos hacer para que respeten nuestros derechos”.

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Considera que las juntas de vecinos hay que preservarlas libres y sin ataduras parti­darias, para que sean el mejor camino de ir creando conciencia participativa.

En su editorial, el periódico Camino, dijo que otro reto que existe es crear un nuevo proyecto de nación fundamentado en valores, donde el éxito no dependa de la actitud seria o medalaganaria de los go­bernantes.
“El nuevo año nos invita a sembrar una cultura de paz en todos los ambientes, comenzando desde la familia.
Nos llama a estimular iniciativas de progreso que van surgiendo en nuestras comunidades y que sólo esperan la mano amiga que les facilite los recursos para arrancar y no detenerse jamás”, apuntó.

“Estamos estrenando un nuevo año. El 2014 es el regalo que Dios nos ofrece para ser mejores. Ya nuestras agendas comienzan a llenarse de propósitos y metas”, señaló.

El periódico indica que en sus páginas están plasmados los anhelos y esperanzas que albergamos para los próximos 12 meses.

“No dejemos que el cansancio, la dejadez y la falta de ilusiones tronchen los sueños que hemos forjado en esta etapa que se inicia.
Tenemos retos personales, comunitarios y sociales que debemos afrontar para alcanzar el éxito. Vivamos el desafío de ser mejores ciudadanos en las acciones sencillas de cada día”, manifestó en su editorial.

El semanario explica que el 2014 nos brinda la oportunidad de iniciar un proceso de acompañamiento a tantas personas ex­cluidas que viven en condiciones infrahumanas.

“Las palabras del Papa Francisco nos animan y nos motivan para cambiar esta situación, cuando él nos dice: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones… Hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano, que lava, limpia y consuela”.
Ojalá que este mensaje del sucesor de Pedro se anide también en los corazones de quienes no pertenecen a la Iglesia, para que juntos edifiquemos una nueva humanidad. Nos toca a nosotros comenzar a construirla. Despejemos las nubes grises que nos impiden ver la belleza de un cielo azul. Feliz 2014”, concluye el editorial.

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