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Después de servir toda la vida, se les trata como estorbos.

Caribbean Digital

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-“Quien escucha consejos muere de viejo”, reza un viejo y sabio refrán, que buscar advertir a niños y jóvenes sobre la necesidad de no cometer errores costosos que podrían acortar la vida.

Después de servir toda la vida, se les trata como estorbos.

Llegar a la edad de anciano o envejeciente habla de una vida llevada en equilibrio y de haber servido muchos años a la familia y a la sociedad.

Pero no siempre el pago que se recibe por toda una vida de servicio se corresponde con esos aportes, por lo menos en la República Dominicana, en donde las personas mayores sufren exclusión, desprecio y hasta maltratos, según revela un reportaje de la periodista Nuria Piera, presentado este sábado en su  programa Nuria-Investigación periodística, que se transmite por Color Visión, a las 9 de la noche, y los lunes a las 8 de la noche por CDN.

“Un millón 100 mil personas sobre los 65 años de edad viven en República Dominicana. Es una etapa donde se necesita de atención médica oportuna, medicamentos, garantías de pensión y un techo propio, pero lamentablemente en nuestro país las condiciones de muchos adultos mayores es de vulnerabilidad”, expuso Nuria Piera.

Explicó que para dar garantías y protección a los envejecientes fue promulgada en 1998 la ley 352-98, una ley que abarca puntos fundamentales para la vida de una persona envejeciente; desde sus derechos a la educación, bienestar social, empleo y generación de ingresos, salud, hasta el respeto y dignidad de que es merecedora toda persona.

“¿Ustedes aplican el descuento?”, se le preguntó al empleado del Metro, y éste respondió: “No, porque aquí no aplica”

Esta ley considera envejeciente a toda persona mayor de sesenta y cinco años de edad, o menos, que debido al proceso de envejecimiento, experimente cambios progresivos desde el punto de vista psicológico, biológico, social o material.

Oneyda Cayetano Suberbí, Directora Fundación Oneyda Cayetano, entidad que trabaja para bienestar de envejecientes, explica sobre la ley:

“Es una herramienta importantísima, que garantiza los derechos fundamentales de nuestros mayores, pero lamentablemente nunca se ha cumplido”.

Nuria Piera resalta que, en el papel, es una ley que describe el país ideal para los envejecientes, pero en la práctica ocurre exactamente lo contrario con los envejecientes dominicanos.

Indica que uno de los artículos de la ley más utópicos es el número 46, que trata sobre los beneficios especiales, donde se plantea que todo dominicano mayor de 65 años de edad será provisto de un carnet de exoneración con el que gozará de los siguientes beneficios:

a) Un descuento del 30% en los precios que se cobren como entrada general o tarifa económica en las actividades de recreación y entretenimiento, tales como cines, teatros, deportes y espectáculos

públicos variados, siempre que no se trate de actividades de beneficencia debidamente autorizadas.

b) Un descuento en el transporte público de acuerdo con la siguiente calificación:

-Autobuses interurbanos, treinta por ciento (30%),

– Carros públicos veinte por ciento (20%), a excepción de las horas comprendidas entre las 6-9 AM y 4-6 PM.

c) Un descuento del quince por ciento (15%) en los servicios médicos sanitarios en hospitales y clínicas privadas.

d) Un descuento del diez (10%) en las consultas médicas privadas.

e) Un descuento de un punto porcentual en la tasa de interés en los préstamos hipotecarios de vivienda para uso propio.

f) Exoneración total del monto que se cobre por concepto de matrícula y mensualidades en las instituciones estatales de educación.

Con una cámara oculta reporteros de Nuria-Investigación periodística visitaron varios lugares para confirmar si cumplían con la ley que obliga a dar descuentos y facilidades a los envjecientes.

En el Teatro Nacional, un envejeciente que acompañó a los reporteros intentó comprar una taquilla y pidió el descuento que según la ley debe hacerse a las personas mayores.

Ante el reclamo del envejeciente, la empleada del teatro expresó: “Eso no lo sabía, porque aquí no se aplica eso”.

La empleada ni siquiera conocía la existencia de la ley y se extrañó con la exigencia del envejeciente. De la misma manera se extrañó un empleado de boletería del Metro de Santo Domingo, cuando la persona envejeciente le reclamó el descuento.

“¿Ustedes aplican el descuento?”, se le preguntó al empleado del Metro, y éste respondió: “No, porque aquí no aplica”.

De igual manera, en la universidad del Estado, la Autónoma de Santo Domingo, se ignora que los envejecientes tienen derecho a recibir facilidades para estudiar, si así lo quisieran.

Ante la solicitud, con extrañeza, los empleados de la UASD pidieron al envejeciente se reconfirmara si existían tales facilidades en el Departamento de Bienestal Estudiantil.

Los empleados de la UASD, al tiempo que afirmaron que no era posible dar descuentos o becas a un envejeciente, argumentaron que un envejeciente no puede ser beneficiado con una matrícula gratuita.

Asimismo, los reporteros de Nuria-Investigación periodística, probaron con un consultorio médico privado.

“Como en la edad mayor adulta el seguimiento médico es tan frecuente también llamamos a la consulta de un cardiológo, a ver si podíamos obtener un descuento”, expuso Nuria Piera.

Se obtuvieron los mismos resultados: El rechazo a dar facilidades a las personas entradas en edad, además del desconocimiento total de la existencia de la ley que otorga un trato preferente a los y las personas de 65 años en adelante.

“Pero en nuestra investigación, donde más trabajo pasamos fue al montarnos en una guagua del transporte público. Por más que nuestro acompañante envejeciente intentaba hablar con el cobrador, éste ni caso le hacía”, narró.

El cobrador, que a todas luces ignoraba la existencia de la ley, dio un trato descortés al envejeciente, exigiéndole el mismo pago que a los demás, y sin prestarle la más mínima atención a sus explicaciones.

Luego de que el envejeciente le pagara al cobrador los 25 pesos de la tarifa de la guagua, los reporteros se identificaron y le explicaron al empleado que existe una ley, a lo cual reaccionó con la siguiente expresión:

“¡Le dije que no!”.

Luego de esta travesía el envjeciente que acompañó a los reporteros, que tiene 66 años de edad, reflexionó sobre el riesgo que correrían las personas mayores en las calles de República Dominicana cuando estén reclamando su derecho:

“Uno lo que se va a buscar es que lo saquen a patá”, expresó.

El desconocimiento de la ley 352-98 sobre protección de la persona envejeciente es de un porcentaje muy alto y notorio entre los ciudadanos, lo que quedó demostrado con un sondeo llevado a cabo por el programa Nuria-Investigación Periodística. La gran mayoría de los entrevistados no tenía idea de la existencia de la ley.

Por su lado, las autoridades del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE), dijeron que están conscientes de la falta de ejecución de la ley.

La Dra. Carmen Ortiz, Encargada de la División Legal, CONAPE, explicó:

“En cuanto a la aplicación de la ley 352-98, está un poco lenta, porque no está acorde con los tiempos de ahorad”.

Nuria Piera afirmó que más que la ley sea inadecuada para la época, lo que salta a la vista es la falta de voluntad de las autoridades para promocionar y hacer cumplir esta ley tan desconocida.

“Nosotros estamos trabajando a partir de cinco años para acá, esa ley se promulgo en ese tiempo, pero esa ley se movió después de que está el CONAPE, antes no sé lo que se hacía, porque yo como abogada tampoco la conocía”, explicó la Dra. Carmen Ortiz, Encargada de la División Legal, CONAPE.

En estos momentos está depositado en el Congreso Nacional un proyecto de ley que busca modificar la legislación existente para que sea reducida a 60 años la edad en la que se considere a una persona envejeciente,  y para procurar sanciones en los casos de maltrato.

“Precisamente estamos hablando con la modificación de la ley, ya está el anteproyecto para modificar algunos artículos. La presente ley nos limita a nosotros a trabajar, en el sentido de que no hay ninguna sanción que establezca en cuanto a los maltratos al adulto mayor”, indicó la funcionaria.

Uno de los aspectos que no se cumple en la presente ley es que el artículo 51, sobre los fondos que debe recibir el CONAPE para hacer cumplir la legislación.

“Según establece este artículo, el CONAPE debe recibir un 10 % del presupuesto que los ayuntamientos destinan al área de salud para ser repartidos equitativamente entre los hogares de ancianos de las respectivas ciudades. Asimismo, el uno por ciento del monto ganado en efectivo por quienes resulten ganadores con el primer premio de los sorteos de la Lotería Nacional y de cualquier juego electrónico autorizado”, resaltó Nuria Piera.

En estos momentos el CONADE recibe del ministerio de Salud Pública una asignación de 55 millones de pesos al año, recursos que utiliza en sus gastos operativos, de los cuales una buena porción está destinada a los sueldos de 115 empleados.

“Esto nos muestra como al promulgarse una ley lo que sí se busca es la creación de las estructuras burocráticas, y en un orden muy lejano la procura del cumplimiento del espíritu de la ley”, expresó la periodista.

Por su lado, Oneyda Cayetano Suberbí, Directora de la Fundación Oneyda Cayetano, que trabaja para bienestar de los envejecientes, expresó:

“El único artículo que se cumple es el artículo 23, que es el que crea al Consejo Nacional de la Persona Envejeciente, pero nada que tenga que ver con beneficiar a los adultos mayores”.

Nuria Piera indicó que el CONAPE defiende su razón de ser al afirmar que reciben quejas de maltratos a envejecientes y las tramitan al Ministerio Público, además de que han hecho algunos impresos desplegables para promover los derechos de los envejecientes, a los cuales les entregan la tarjeta de solidaridad con 400 pesos y unos paquetes de alimentos, que contienen tres jugos, tres maltas, tres leches, dos paquetes de pañales desechables, un cereal, un paquete de pañitos húmedos, guantes, cepillo dental y pasta mediana, una crema y un enjuague bucal. A otros envejecientes les entregan Otro tipo paquete con insumos para el baño.

“La protección a los envejecientes es más que eso, se necesitan servicios de salud más eficientes, garantías de una pensión digna y a tiempo y estancias gratuitas para que reciban cuidado los que estén desamparados. Todavía nos falta mucho para tener una protección verdadera para aquellos que dieron todo por su familia y la sociedad, pues hasta ahora se han logrado beneficios que envejecen en un papel”, precisó Nuria Piera.

Fuente: Acento.com.do

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