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Caribbean Digital

Lima, (PL) Los restos de dos de los tres uniformados caídos en una nueva emboscada de alzados en la selva de la región sur-central de Cusco fueron recibidos hoy con honores en la capital peruana.

Al mismo tiempo el nuevo incidente, que elevó ayer a siete el número de bajas en celadas de remanentes del grupo armado Sendero Luminoso en ese territorio, registra gran impacto en la prensa, junto a llamados a la renuncia de los ministros de Defensa e Interior.

Los ataúdes con los restos de los suboficiales de policía John Lucana y Gerónimo Chino, llegaron al aeródromo de la policía y recibieron honores militares, en tanto que el sargento del ejército Manuel Pisco fue trasladado a la ciudad nororiental de Iquitos, donde vivía y será sepultado.

Los caídos integraban una patrulla que además sufrió tres heridos y que recibió el ataque de tiradores tras caer en un campo minado durante la infructuosa búsqueda de dos policías desaparecidos en una anterior emboscada.

Antes perecieron otros cuatro uniformados en celadas a las fuerzas combinadas, durante operaciones de estas contra un grupo armado que secuestró a 36 trabajadores el 9 de abril y los liberó cinco días después.

El diario La República citó una fuente policial no identificada según la cual los subversivos usan a los desaparecidos como carnada para atraer a las patrullas a zonas minadas y preparadas para emboscadas.

Entretanto, los congresistas Luis Iberico, conservador, y Víctor García Belaunde y Heriberto Benítez, centristas, pidieron las renuncias de los ministros de Defensa, Alberto Otárola, por errores de conducción de sus sectores.

Por su parte, los analistas conservadores Héctor John Caro y Jaime Antezana consideraron erróneas las afirmaciones de sectores políticos afines, que hablan del resurgir de Sendero Luminoso, cuya dirigencia dio por terminada su actividad armada en 1992 y busca convertirse en partido y participar en elecciones.

Según Caro y Antezana, los alzados, a los que el gobierno y la prensa llaman “narcoterroristas” que tienen su fortín en el Valle de los ríos Apurímac y Ene (Vrae), forman una nueva agrupación ligada al narcotráfico y que usa la cobertura del membrete y el lenguaje senderista.

Fuente: Prensa Latina

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