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Leer periódicos te convierte en ciudadanos del mundo.

Por Ángel Peralta

 Especial/Caribbean Digital

 

 

La lectura es la base la comunicación y del periodismo.

 

 

 

NEW YORK. El  periodismo ciudadano, el repostaje de investigación, la redacción de noticias, artículos, los editoriales, ensayos, entrevistas, crónicas y otros géneros periodístico, son imposible desarrollarlos con éxito, si no tenemos una amplia cultura general, tanto de los temas tratados como de los  grandes acontecimiento del mundo, y estos conocimientos solo se adquieren a través de la lectura de los libros, periódico, revistas u otras fuentes de documentación.

Leer periódicos te convierte en  ciudadanos del mundo.
Leer periódicos te convierte en ciudadanos del mundo.

Cuando  los estudiantes de periodismo o personas interesadas en incursionar en la comunicación social  preguntan ¿Cómo puedo llegar a ser buen periodista? Es preciso recurrir a los periodistas  del Washington PostCarl Bernstein y Bob Woodward, quienes sugirieron  leer hasta la saciedad, aun grupo de noveles  periodista que les visitaron.

Cuando nos acompaña un libro nunca estamos solos.
Cuando nos acompaña un libro nunca estamos solos.

Carl Bernstein y Bob Woodward, adquieron notoriedad cuando en el 1972 decidieron realizar una investigación  para desenredar una compleja maraña cuyos hilos apuntaban a la Casa Blanca de los Estado Unidos,a través del Comité para la Reelección del Presidente (CRP) de Richard Nixon. Esta indagación fue conocida mundialmente como el caso Water Gate, el cual le costó la presidencia a Nixon.

Los periodistas recibieron la ayuda anónima de un informador que se hizo llamar Deep Throat (Garganta Profunda) cuya identidad no fue revelada hasta treinta y tres años después del escándalo. Esta fuente reveló a Woodward que el espionaje telefónico contra el Partido Demócrata era una actividad planificada por los principales asesores de Nixon, H. R. Haldeman y John Ehrlichman.

A partir de ese entonces se marca el inicio del periodismo de investigación y cambia el rumbo del ejercicio periodístico, el cual tiene como base la documentación y la lectura como principal fuente de la indagación.

La historia de Santiago, un joven andaluz, pastor de ovejas, que Paolo Coelho recrea en su libro “El Alquimista” es un fiel ejemplo de cómo este utilizaba como almohadas los libros que leía durante su travesía por el desierto para llegar a la Pirámides de Egipto en busca del tesoro escondido. Pues el peregrino donde quiera que pernotaba iniciaba la lectura.

Cada vez que leemos aprendemos algo nuevo, especialmente si hemos aprendido a seleccionar el tipo de lectura que queremos. Por ejemplo, los libros de historias, ciencias naturales, geografía, matemáticas, física, psicología, comunicación, etc., siempre nos enseñan algo desconocido. Los libros forman, cuando nos permiten incorporar un conocimiento nuevo a nuestras experiencias, y así podemos construir nuevos mundos.

Los periódicos son pequeños libros que se publican diariamente. Si acostumbramos a leer periódicos todos los días,  seguro estaremos plenamente informados y nuestra visión de la realidad cotidiana será muy diferente, ampliando satisfactoriamente la cultura general.

La  lecturas ayudan no sólo ayuda a los cuidados a  mantenerse informados de las acontecimientos del  país y del mundo, sino además, nos ayudan a desarrollar un sentido más crítico de nuestra realidad.
Las bibliotecas están repletas de libros que esperan ser leídos, y son de acceso gratuito.

Ignacia Pineda y Javier Lemus, en su libro de Lectura y Redacción señala que cuando tememos un texto en nuestras manos estamos sujeto a dos procesos; el productivo y el receptivo, pero en ambos, lo que se intercambia activamente es el significado.

 

Leer e identificar 

 

Al leer (proceso receptivo) llevamos al texto nuestros conocimientos, predicciones o presuposiciones, que como ya mencionamos anteriormente, son previos a la lectura. Al escribir (proceso productivo) hacemos lo mismo.

Por otro lado, toda lectura es interpretación, y lo que el lector es capaz de comprender y aprender de la lectura, depende de lo que él conoce y cree antes de leer.

Para conseguir una lectura efectiva y eficiente debemos realizar, en primer término, la selección de la lectura. Esta selección depende del objetivo que se busca en ella. Utilizamos un diccionario para obtener datos, o una enciclopedia para explicar una época o un personaje, ya que los textos narrativos no los explican. Finalmente, utilizaremos un ensayo para formular una opinión, ya que los textos argumentativos expresan opiniones, y así sucesivamente.

Tanto los hechos, como los datos o inferencias y las opiniones nos llevan a explicar e identificar los textos. El lector predice sobre la base de los datos o índices que un texto le da e infiere, gracias al conocimiento previo que tiene del mundo de la lengua.

Sonido y comprensión del texto

La voz revela nuestros estados de ánimo, la alegría en los tonos altos y la tristeza en los tonos bajos. La entonación señala con pausas, ascensos y descensos, la intención de lo que queremos transmitir. Estas marcas orales se señalan gráficamente con los convencionales signos de puntuación. Quien logra interiorizar un texto, necesariamente lo leerá como propio, porque lo ha comprendido cabalmente.
De allí la importancia de realizar una lectura con modulación y cadencias de entonación pertinentes.

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