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Diego Sosa

Diego Sosa

Especial/Caribbean Digital

La inteligencia interpersonal es una de las herramientas más importantes al momento de perseguir el éxito. Muchas personas tienen conocimientos suficientes para tener grandes logros, otros cuentan con los recursos necesarios para iniciar una buena empresa, a algunos les surgen ideas fabulosas… pero los que triunfan tienen en común una alta inteligencia interpersonal. La que junto a la inteligencia intrapersonal forman la famosa inteligencia emocional y al coeficiente que la mide es el EQ.

Diego Sosa
Diego Sosa

 

Para mejorar nuestro EQ sólo tenemos que concentrarnos en mejorar las áreas que abarca la inteligencia emocional, por consecuencia seremos cada día más exitosos. En mi libro Migomismo trabajé las emociones como individuo y en Migomismo II entrego la parte de las emociones en conjunto con otras personas.

Las relaciones en el trabajo, con amigos, familiares, etc., pueden ser mejoradas si trabajamos dos grandes ramas: La empatía; y las destrezas para relacionarnos.

Empatía: Se han hecho descubrimientos que nos ayudan a entender cómo funciona nuestro cerebro. Como es el caso de la neurona espejo encontrada por casualidad por el científico italiano Giacomo Rizzolatti y su equipo de investigación. El experimento completo lo explico en mi libro Migomismo II – Su inteligencia Interpersonal.

A partir del importante descubrimiento los científicos de la neurociencia han cambiado muchas teorías y han hecho nuevos hallazgos. Ahora sabemos que creamos empatía porque nuestras neuronas reaccionan al ver a una persona hacer algo. La conclusión más relevante es que nuestras acciones son las responsables de que alguien sienta empatía con nosotros o no.

La empatía es una resultante de actitudes que tomamos… no es casualidad o suerte. Nuestra forma de interesarnos por los demás, servir, nuestra conciencia política, las habilidades morales y más son las responsables de que alguien nos compre o nos rechace, por ejemplo.

Destreza para las relaciones: También son actitudes y no aptitudes. Podemos aprender de liderazgo ya que líder no se nace, se hace. Nuestro pensamiento puede ser asertivo ya que es una filosofía de vida sentirse dueño de nuestro accionar y no víctima de las circunstancias o la vida. Las relaciones con nuestros hijos dependen de nuestras acciones, al igual que las relaciones basadas en el amor.

Quizá es mucho lo que tenemos que aprender para subir nuestro EQ, la gran ventaja que poseemos, la que no tuvieron nuestros antecesores, es que ya sabemos lo que podemos aprender. Ya no son los que tienen más instinto para las relaciones los únicos que se podrán alzar con el éxito.

Mejorar las relaciones depende de cómo utilicemos las herramientas de la inteligencia interpersonal.

 

FRASE DE LA SEMANA

“La casualidad no tiene el control de nuestras relaciones, nosotros sí.”

Diego A. Sosa

Coach, Escritor, Consultor y Conferencista

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