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Caribbean Digital

Fuentes: Reuters/Yahoo.es

Las protestas se extendieron por Siria el viernes, desafiando el poder de la familia Asad después de que las fuerzas armadas mataran a docenas de manifestantes en el sur.

En la localidad de Deraa, en el sur del país, que lleva viviendo revueltas una semana, los disparos y los gases lacrimógenos disolvieron a una multitud de miles de personas después de que algunas de ellas prendieran fuego a la estatua del difunto presidente Hafez al Asad, cuyo hijo, Bashar, le sucedió a su muerte en 2000.

Al Yazira difundió comentarios de un hombre que dijo que las fuerzas de seguridad habían matado a 20 personas el viernes en la localidad cercana de Sanamein.

En Hama, en el centro del país, donde Hafez el Asad sofocó una revuelta islamista en 1982 con el coste de muchos miles de vidas, los residentes dijeron que el pueblo salió a la calle tras las oraciones del viernes cantando “¡La libertad vibra!” – un eslogan escuchado en las revueltas que han barrido el resto del mundo árabe.

El mismo lema se escuchó anteriormente en las procesiones funerarias en Deraa por algunos de los al menos 37 muertos del miércoles, cuando agentes de seguridad atacaron a grupos prodemocracia en una mezquita. En total, se ha informado de 44 muertes en la última semana en Deraa.

Agentes de seguridad, en alerta en todo el país por la jornada de rezos en las mezquitas, rápidamente sofocaron una pequeña manifestación en la capital, Damasco, donde se llevaron a un grupo de unos 200 que clamaba en apoyo al pueblo de Deraa.

En Tel, cerca de Damasco, aproximadamente 1.000 personas se congregaron y corearon consignas llamando a los familiares de Asad “ladrones”.

VIOLENCIA EN DERAA

En la propia Deraa, bastión de la mayoría suní que ostenta el poder y la riqueza amasada por la élite alauí en torno a Asad, un corresponsal de Reuters vio a miles de personas manifestándose hasta que el sonido de disparos les hizo disolverse y buscar cobijo.

Los disturbios en Deraa llegaron a un punto crítico esta semana después de que la policía detuviera a más de una docena de escolares por escribir grafitis contra el Gobierno. En Damasco, un par de manifestaciones de una docena de personas gritando consignas fueron sofocadas la semana pasada.

Entre los objetivos de la ira de la multitud el viernes estaba Maher al Asad, hermano del presidente y director de la Guardia Republicana, una fuerza de seguridad especial, y Rami Majluf, un primo que dirige una gran empresa que está acusada por Washington de corrupción.

Aliado de Irán, país no árabe y chií, contra las potencias occidentales y contra el vecino Israel, Siria está en el corazón de una compleja red de conflicto en Oriente Próximo.

Su postura contraria a Israel ha protegido a Asad de algunas de las críticas destinadas por ejemplo, al depuesto líder egipcio, Hosni Mubarak, que defendió un tratado de paz con el estado judío.

Los manifestantes en Deraa volvieron esa hostilidad hacia Israel contra el Gobierno el viernes, subrayando el uso de la fuerza contra ellos y el fracaso de los Asad en recuperar los Altos del Golán, que Israel capturó en la guerra de 1967.

“¡Maher, cobarde!”, cantaban. “¡Envía a tus tropas a liberar el Golán!”, añadió.

En Deraa, antes de las oraciones de mediodía del viernes, que son el principal momento de interacción social en buena parte del mundo árabe, una procesión de coches atravesaron las calles haciendo sonar las bocinas y con fotos del presidente. También había algunas congregaciones proAsad en otras partes de la ciudad.

Los minaretes en Deraa se llenaron por la mañana de la llamada a la oración para que los fieles acudieran a los funerales de algunos de los civiles muertos, la mayoría de ellos cuando las fuerzas de seguridad dispararon contra los manifestantes en la principal ciudad suní el miércoles.

Una página de Facebook llamada Revolución Siria pidió al pueblo que se reuniera en el “Viernes de Dignidad” después de la oración, “en todas las mezquitas, en todas las provincias, en las grandes plazas”.

Bashar al-Asad prometió el jueves estudiar que se garanticen mayores reformas, en un intento por desactivar el brote de demandas populares por libertades políticas y para poner fin a la corrupción.

También prometió intentar terminar con la ley de emergencia que lleva en vigor desde 1963 e hizo una oferta de subidas salariales grandes.

Mientras que un ayudante anunció que Asad estudiaría el posible fin de las 48 horas de gobierno de emergencia, un grupo de derechos humanos dijo que un destacado líder prodemocracia, Mazen Darwish, había sido arrestado.

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