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Los guachimanes ganan un bajo salario, pasan hambre y muchos son victimas de la delincuencia. Foto archivo.

JOSE ALFREDO ESPINAL

Editor/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana. Los vigilantes de compañías de seguridad privada (Watchman), conocidos popularmente en este país como “guachimanes” son objetos de todo tipos de humillaciones e injusticias por parte de sus patronos.

Los guachimanes ganan un bajo salario, pasan hambre y muchos son victimas de la delincuencia. Foto archivo.
Los guachimanes ganan un bajo salario, pasan hambre y muchos son victimas de la delincuencia. Foto archivo.

Son los guachimanes, vigilantes, serenos o como usted quiera llamarles,  los responsables de garantizar la protección y la seguridad de una empresa pública o privada determinada que, previamente ha contratado este servicio con las compañías para las cuales estos hombres laboran.

Sin embargo, a pesar de esa gran responsabilidad bajo sus hombros, los vigilantes privados, la mayoría de ellos analfabetos, cargados de hijos y sometidos a una pobreza extrema, son victimas de la más vulgar e impiadosa injusticia por parte de los propietarios de las empresas de vigilancia privada en el país.

Con un horario de 12 horas durante los siete días de la semana sin descanso, en plena violación a la Ley del Trabajo, que indica en “papeles” que son 8 horas, y con un miserable salario mensual de RD$ 9,500 pesos, estos hombres humildes, pero de poca formación académica, son abusados constantemente.

“Yo trabajo 12 horas diarias y sin descanso y para poder coger un día libre tengo que acordar con un compañero”, comentó un vigilante, en condición de anonimato.

De la única manera que los vigilantes tienen un día libre es si trabajan 24 horas corridas.

Aunque duran 12 horas corridas trabajando por un mísero salario, la mayoría de los serenos no pueden comer todos los días porque el sueldo no les alcanza, mientras caminan varios kilómetros a pies porque tampoco pueden costear el precio del transporte público.

Pero el abuso no termina ahí.

Los vigilantes de compañía privadas son obligados a pagar un uniforme “malo y feísimo” hasta que permanezcan prestando servicio en la compañía.

Algunos no tienen ni siquiera seguro de salud, pero las compañías para las cuales trabajan se los cobran.

Mientras cobran un miserable salario entre RD$, 9,500, RD$8,000 y RD$7,000 mil pesos al mes, las empresas que contratan sus servicios les pagan a las compañías paras las cuales trabajan la suma de RD$25,000 mil pesos por cada vigilante.

Muertes

Son muchos los vigilantes privados que han muerto a manos de la delincuencia por estar cumpliendo con su deber de proteger los bienes de una empresa o una residencia determinada, a pesar de devengar una miseria de salario y con todas las humillaciones habidas y por haber.

¿De cuál equidad social estamos hablando?

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