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Foto de Google.

José Alfredo Espinal

Editor/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana./ El prestigio de las firmas encuestadoras y el valor de los sondeos electorales está en juego en las elecciones presidenciales de este domingo 20 de mayo, donde seis candidatos se disputan la Presidencia de la República para el periodo 2012-2016.

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A decir de las mayorías de las encuestas, el candidato presidencial del gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, ganaría las elecciones en primera vuelta con más del 51% de los votos.

Sin embargo, esa percepción no se corresponde con el resultado de otras encuestas y la opinión de la gente en las calles y en los sondeos, donde más del 90 por ciento que se realizaron en programas de radio y  televisión, los ganó el candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía.  Muchas de las encuestas realizadas en los periódicos digitales también dieron ganador al candidato del partido blanco.

Las encuestas, amañadas o no, tienden a crear una percepción en la población votante que en cierto modo favorecen al candidato que dan como vencedor de los comicios.

Y los sondeos, aunque no tienen el denominado “carácter científico”, se considera como el sentir de una mayoría que casi nunca son tomados en cuenta a la hora de una medición de una firma encuestadora cualquiera.

Sin restarle mérito a las encuestas, se debe añadir que en el este proceso electoral se da un factor determinante para conocer la voluntad de la gente al momento de elegir a su candidato.

Según las denuncias, el hecho de que muchas madres tienen la tarjeta Solidaridad teme, cuando son consultados, expresar su apoyo por otros candidatos que no sea el oficialista.

No se quiere, con nuestro comentario, alegar o pretender justificar el valor científico producto de un trabajo de campo, pero tampoco se pueda pasar por alto el espacio a las dudas y menos en un proceso electoral tan cerrado como este.

Pero cual fuere el resultado de las elecciones del domingo 20 de mayo,  el prestigio de las encuestas y el valor de los sondeos está en juego, ya que uno de los dos métodos para conocer la voluntad de los electores deberá disminuir o dejar de realizarse por un buen tiempo.

De todas maneras la suerte está echada, diría un sabio, el extinto presidente Joaquín Balaguer.