Foto ilustrada. Cortesía de Google.

José Alfredo Espinal

Caribbean Digital

SANTIAGO, RD.- Hace un tiempo le comuniqué a un ministro del gobierno que en una institución del Estado se iba a cometer una injusticia con un servidor público. Pero, como político al fin respondió. “Eso no puede pasar, porque no procede y es una barbaridad de quien lo haga”.

Diez meses después, por accidente, volví a ver a ese funcionario y le recordé el tema y le dije que de todos modos se cometió la injusticia de la cual le había advertido.

Con la cara dura, la que exhibe por fuera y parece que tiene por dentro, (por lo menos políticamente hablando) y sin un pelo de vergüenza ese funcionario sólo manifestó, “ah sí, yo lo sabía”…

Por eso es que he sostenido la tesis de que en este país hasta que la mente mediocre del político y funcionario dominicano no entienda que la libertad es parte de la democracia, viviremos siempre sumergidos en el campo de la insensibilidad y la indiferencia social. Qué lástima…

Sé que muchos se preguntarán y quién será ese ministro. El nombre del funcionario es lo que menos importa en este caso, sino su comportamiento y desfachatez ante la solicitud planteada. Sin embargo, les adelanto, que es del PLD y es oriundo del Cibao. (De la región del Cibao no hay tantos ministros). Saquen ustedes sus propias conclusiones.