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Los habitantes de Laguna Salada se sienten desamparados.

José Alfredo Espinal

Editor/Caribbean Digital

La gente tiene que ir a Mao para poder tener acceso a un cajero automático de un banco comercial.

Como si estuviera ubicada en un desierto, alejado totalmente de la civilización, se encuentra Laguna Salada, un municipio de la provincia Valverde que tiene cerca de 40 mil habitantes. Es un pueblo que vive de las remesas, pero que en los últimos años ha ido creciendo con las instalaciones de nuevos establecimientos comerciales.

Los habitantes de Laguna Salada se sienten desamparados.
Los habitantes de Laguna Salada se sienten desamparados.

Sin embargo, aquí el cuerpo de los bomberos opera con deficiencia, no hay rotulación ni señalación de las calle, no existe en su entorno un banco comercial, no hay un parque de recreación familiar, mientras los jóvenes de los barrios están sumergidos en el narcotráfico por la falta de oportunidades.

En pleno siglo 21, los residentes en este municipio que laboran en las diferentes dependencias estatales deben dirigirse a las oficinas bancarias del Banco de Reservas en Mao para poder cobrar mensualmente su salario por el cajero automático.

Esta situación los ubica en un blanco de la delincuencia que, aprovechando el trayecto que deben recorrer para retirar el dinero y regresar a casa, pueden sorprenderlo en cualquier momento en un atraco, tal como sucedió la semana pasada con el doctor Luis Manuel Díaz, quien lo despojaron de más de RD$50 mil pesos en efectivo.

Por ejemplo, los profesores de la escuela Jacinto de la Concha, el liceo Presidente Antonio Guzmán Fernández, así como los empleados del Ayuntamiento, de INAPA, EDENORTE, entre otras instituciones públicas, tienen la obligación de viajar a Mao, porque en Laguna Salada no hay una sucursal bancaria, especialmente del Banreservas, por donde cobran los servidores públicos.

Pero mientras eso ocurre por un lado, por el otro está la situación lamentable del cuerpo de bomberos. Recientemente dos casas se redujeron a cenizas porque no existen las condiciones para socorrer a las emergencias.

Aquí el pueblo se siente desamparado tanto de las autoridades municipales como del Gobierno central.

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