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Palacio Nacional. Archivo.

Redacción/Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana./ Durante los últimos años en el país se ha estado manejando la publicidad estatal de manera antojadiza, meramente por asuntos personales y criterios políticos que solo benefician a un grupito determinado del sector oficial y algunos ejecutivos de medios que para lograrlo utilizan muchas veces sus influencias.

Palacio Nacional. Archivo.

Instituciones como los ministerios de Industria y Comercio, de Deportes, Turismo, Educación, Obras Públicas, el Banco de Reservas, el Seguro Nacional de Salud, el Banco Central, el Metro, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN), entre otros, casi siempre otorgan publicidad a la misma gente.

Asimismo, instituciones bancarias y empresas del sector privado, universidades, y dirigentes políticos, mayormente colocan su publicidad en los mismos medios y/o productores de radio y televisión.

El problema, sin embargo, no es exclusivo del Estado y de las empresas privadas, sino de las agencias publicitarias, especialmente aquellas con sede en la capital.

Esas agencias publicitarias, en parte, colocan la publicidad en programas y medios que no alcanzan el rating de audiencia o de lectores, en el caso de los medios impresos y digitales, para otorgar los anuncios.

La inequidad e iniquidad, en ciertos casos, al momento de colocar la publicidad de las instituciones públicas y privadas y de otros sectores determinados, ya ha llegado al máximo en el país, beneficiando a unos pocos y perjudicando a las grandes mayorías.

En el país tampoco se controla esta práctica. Quienes no se favorezcan en ninguna temporada simplemente desaparecen del mercado o reducen su personal. Y para muestra un botón.

 

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