La periodista Deyanira López sufrió traumas en el cuello y la columna, según el informe médico. Foto de archivo

José Alfredo Espinal

Caribbean Digital

SANTIAGO, República Dominicana.- Cuando el pasado jueves 03 ocurrió el incidente en la Fiscalía de Santiago que involucra a la periodista Deyanira López y a los familiares de Joel Rodríguez, a quien se vincula la muerte de su padre, Alejandro de Jesús Rodríguez Matías, de 63 años, de inmediato el caso tomó otro giro.

Como es de esperarse, más que la medida de coerción que se le conocería al imputado, mayor relevancia tomó el impasse suscitado entre los parientes de Joel y la comunicadora.

Según la versión de la reportera de CDN, ella fue golpeada por los familiares de Joel, como lo evidencian los videos difundidos en las redes y en los medios de comunicación.

Complementan esas imágenes los estudios realizados en el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), que de acuerdo a los informes, revelan que los golpes causaron traumas múltiples en el cuello y la columna de la periodista.

Se ha llegado a decir que la comunicadora también la arremetió contra los parientes del imputado del crimen durante el incidente en la Fiscalía. Si algo así sucedió, sería importante también ver esas otras imágenes.

Pero, si hubo tal agresión, resulta extraño que no se diera a conocer acerca de los daños físicos que pudieran haber sufrido algunos de los familiares de Joel Rodríguez envueltos en el incidente.

Como profesional de la comunicación y como ser humano, siempre ha sido mi criterio que lo ideal es escuchar las campanas de ambas partes. Sin embargo, si una de las partes por algunas razón no se refiere al caso, no se le puede cuestionar al periodista que ofrece la información que existe cierta parcialización en la noticia.

A Deyanira López la conozco como una periodista acuciosa, que no teme a preguntar y que suele hacer su trabajo bajo su propio criterio. También sé que el ciudadano que se vincula a un hecho reñido con la ley tiene el derecho de hablar o permanecer en silencio si así lo deseara.

Para nadie es un secreto que solidarizarse con otro colega es lo menos que se puede hacer en este tipo de casos, independientemente de cómo ocurrieron los hechos. Sin embargo, culpar a uno u otro del incidente quizás no es lo más saludable. Para ellos existen métodos investigativos que las autoridades deberán hacer saber a la opinión pública acerca de cómo se dieron los hechos.

El Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), han jugado su rol. Su compromiso es defender a sus miembros o personas vinculadas directa o indirectamente en la tarea de informar. La libertad de prensa y el acceso a la información pública es un compromiso que ha de asumir el ejercicio del periodismo, fundamentando con el criterio ético profesional para hacerlo.

Así como los gremios periodísticos defienden a uno de sus miembros, igual derecho tienen los familiares y los abogados de Joel Rodríguez de defender a los suyos. Es una cuestión de justicia. La presión social y mediática no debe nunca imponerse a la razón de los hechos.

Que se aclaren los hechos, que no se repitan y que los envueltos en el incidente, de uno u otro lado respondan por sus acciones. Pero que quede claro, el CDP y el SNTP tienen el compromiso moral de velar por el bienestar y la integridad física de cada uno de sus afiliados.